Néstor Zadoff es director de coros y de oratorio, arreglador, compositor, doctor en musicología y docente de dirección coral. A los 16 años ya tenía decidido que ese sería su camino, inspirado por el director de un coro de jóvenes en el que cantaba de adolescente. En esa época no existía en Argentina una carrera de dirección coral, así que ese primer maestro le trazó a mano un plan: estudiar armonía y contrapunto, entrar al conservatorio para obtener el título de profesor nacional de música y elegir un instrumento, porque no había forma de estudiar dirección coral como carrera en sí misma.
Zadoff eligió la percusión. Entró al conservatorio a los 18 años dando el examen de ciclo, ingresó directo a un quinto año y se formó como timbalista profesional, llegando a tocar en orquestas de Buenos Aires. En paralelo estudió dirección coral con un profesor del mismo conservatorio y armonía y contrapunto con otro maestro, hasta que este falleció a mitad de su curso de contrapunto. Sus primeros pasos como director fueron en el Conjunto Vocal de Cámara de Quilmes, al que ingresó por concurso. Después ganó una beca para perfeccionarse en Francia, donde se interesó por la música antigua y se doctoró en musicología.
De vuelta en Argentina en 1979, ingresó por concurso al Vocal de Cámara de Buenos Aires y luego al Grupo Coral Divertimento, con el que todavía hoy hace programas sinfónico-corales después de más de cuarenta años. En 1985 ganó el concurso para formar el Coro Nacional de Jóvenes, al que dirigió durante treinta años: cinco giras europeas, decenas de giras por el país y el reconocimiento como uno de los coros argentinos más premiados internacionalmente. También fue director del coro del Conservatorio Juan José Castro por más de veinte años, profesor en la cátedra de dirección coral creada en la Universidad Nacional de Rosario en el año 2000 —a instancias de Cristian Hernández Larguía— y titular de la cátedra de dirección coral en el actual IUNA/UNA desde hace más de dos décadas.
Sobre la diferencia entre dirigir un coro profesional y uno de aficionados, Zadoff distingue con claridad: en un coro profesional entra quien es músico de oficio, y no importa cómo piense o sienta. En un coro de aficionados, en cambio, la gente paga por cantar con determinado director, y las discusiones políticas —sobre todo en un país tan dividido— pueden volverse ásperas. Por eso insiste en que hay que cuidar ese espacio como un lugar de pertenencia, donde la comunicación entre personas muy distintas se da sin necesidad de hablar, a través del canto y de la emoción compartida. En el Grupo Coral Divertimento, de casi noventa integrantes que sostienen con su cuota los honorarios del director, del pianista, del alquiler de la sala y de los músicos de orquesta, conviven personas de ideologías muy diferentes, y la clave para preservar el coro es que la actividad gire casi exclusivamente en torno a lo musical.
Entre 1999 y los años siguientes se realizaron ocho Encuentros Nacionales de Jóvenes Coreutas en distintos puntos del país: Buenos Aires, Tandil, San Nicolás, Resistencia, San Miguel de Tucumán, Puerto Madryn y Posadas. Cada edición convocaba a cerca de cien jóvenes de hasta 25 años, seleccionados por recomendación de otros directores, más una cantidad variable de participantes locales. El repertorio, exigente, se enviaba de antemano en cassettes. Durante los días del encuentro se dictaban talleres paralelos —uno a cargo de Zadoff y otro de su subdirector o ayudante— y cerraban con un concierto final en el que directores de la región dirigían al Coro Nacional de Jóvenes.
La Secretaría de Cultura financiaba los pasajes de los becarios durante varios años, hasta que el apoyo se fue diluyendo. De esos encuentros surgieron muchos de los integrantes que después ingresaron por concurso al Coro Nacional de Jóvenes, y de ese semillero salieron cantantes que hoy integran el Polifónico Nacional, el Estable del Colón, el Coro de La Plata o cantan en Europa.
Zadoff se alejó del coro en 2015, tras tres años de fuerte enfrentamiento con los delegados sindicales por los contratos que obligaban a los integrantes a dejar el coro a los 30 años. El conflicto derivó en que dejaran de habilitarse nuevos concursos de ingreso desde 2009 y, finalmente, en el cambio de nombre de la agrupación a Coro Nacional de Música Argentina. Para Zadoff, aunque el coro sigue existiendo y sus miembros conservan un buen salario, se perdió el espacio semiprofesional donde generaciones de jóvenes podían formarse hasta convertirse en cantantes profesionales.
Hoy existen carreras universitarias de grado en dirección coral en Mendoza, Córdoba, Rosario, Buenos Aires, La Plata y Santa Fe, además de tecnicaturas terciarias más breves. Pero para quienes no pueden cursar una carrera completa, Zadoff no cree en las clases particulares de dirección: sostiene que no se puede enseñar a dirigir sin tener un coro real delante. Su recomendación es acercarse a la cátedra universitaria más próxima y averiguar si se puede asistir como oyente, o inscribirse como alumno vocacional —una figura que permite cursar y acreditar materias sueltas sin comprometerse con toda la carrera—.
También menciona instancias de formación no universitaria, como talleres y clínicas de dirección organizados en distintas ciudades del país, algunos con becas que cubren el costo del curso pero no el viaje ni el alojamiento, lo que sigue siendo una barrera real para muchos interesados del interior.
Néstor Zadoff pone a disposición buena parte de su obra en su sitio, Néstor Zadoff, donde se pueden encontrar arreglos corales premiados, composiciones propias, transcripciones de música antigua para coro mixto y textos musicológicos vinculados a ese trabajo, todo disponible en https://www.nestorzadoff.com.ar. Quienes quieran comentar el episodio pueden escribir a gusespada.com/contacto.