Secretos del oficio de arreglar para un coro escolar-con David Rodríguez


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¿Cómo se escribe un arreglo coral a dos voces para que un grupo de 90 chicos lo aprenda bien con un solo ensayo semanal de 45 minutos? De eso habla David Rodríguez, compositor, arreglador y docente de composición en la Universidad Nacional de Villa María, en esta entrevista.

Quién es David Rodríguez

David Rodríguez es originario de San Juan y se instaló en Villa María para estudiar música. Se define como compositor y arreglador, aunque también toca viola en orquesta y algo de piano. Hace unos diez años se sumó como instrumentista acompañante al coro de niños de la Escuela Normal Víctor Mercante, y con el tiempo empezó a escribir los arreglos que canta ese coro. Además de esa actividad, hace arreglos para coro mixto y trabaja habitualmente con un quinteto vocal femenino.

Un coro con 45 minutos de ensayo por semana

El coro de la Escuela Víctor Mercante es una actividad optativa para chicos de cuarto, quinto y sexto grado (entre nueve y once años). No hay una selección de voces propiamente dicha: entra quien quiere cantar, y eso genera un grupo con niveles muy distintos de entonación y desarrollo vocal. La particularidad más determinante, según cuenta David Rodríguez, es el tiempo: el coro ensaya una sola vez por semana, y de los 50 minutos teóricos quedan unos 45 minutos reales una vez descontada la logística de acomodar a un grupo tan numeroso. Esa restricción de tiempo es, para él, el dato que más condiciona cómo hay que escribir la música.

Cómo arregla David Rodríguez para este coro

Al principio, cuenta David Rodríguez, llevaba arreglos pensados con la misma lógica con la que escribía para coros de adultos: llenos de variantes melódicas en cada frase. Con un coro que ensaya una vez por semana y no conoce la canción de antemano, eso resultó impracticable. Con los años fue simplificando y apostando a que las dos voces tengan siempre líneas melódicas atractivas, en vez de dejar una voz cantando la melodía y la otra reducida a un simple acompañamiento tipo "bom-bom" del principio al fin.

Otro aprendizaje fue el cuidado con las terceras y sextas paralelas: parecen un recurso fácil, pero en la práctica los chicos tienden a terminar cantando todos la misma melodía, así que hay que dosificarlas. En cambio, encontró que las síncopas y otros recursos rítmicos que suelen complicar a los adultos no representan un problema para los chicos, que las reproducen por imitación directa apenas las escuchan, sin el filtro analítico de quien lee partitura.

David Rodríguez también busca que los acompañamientos y las voces secundarias tengan sentido lúdico, tomando palabras del texto principal en vez de recurrir a sílabas sin significado. Lo ejemplifica con un arreglo de una canción de María Elena Walsh, donde la voz secundaria juega con fragmentos de la propia letra en vez de imitar un patrón instrumental.

Por último, describe una manera muy concreta de resolver la incertidumbre: escribe la primera página de un arreglo, la lleva al ensayo y, según cómo responda el coro, decide cómo seguir. Si algo sale más fácil de lo esperado, guarda recursos más exigentes para la segunda mitad; si algo cuesta, alivianar lo que sigue.

Los recursos, en lista

A modo de resumen, Gus repasa las herramientas que usa David Rodríguez en sus arreglos: cuidar que la melodía sea interesante en ambas voces; si hay acompañamiento, que tenga interés rítmico y melódico propio; que los textos secundarios tomen palabras del texto principal para favorecer la memorización; y probar por partes, observando cómo responde el coro antes de terminar de escribir.

Dos arreglos de David Rodríguez para este coro, Luna llena y Popurri de carnavalitos, se analizan junto a otros ocho en el curso Repertorio Coral infantil I, donde también pueden escucharse cantados por el coro de niños de la Escuela Víctor Mercante.

Para quien dirige un coro con poco tiempo de ensayo, la entrevista deja una idea central: el arreglo tiene que estar pensado en función del grupo real que lo va a cantar, no del grupo ideal que uno imagina.