Una entrada anacrúsica se produce cuando una nota o un acorde suena justo antes de que comience el compás, en lugar de hacerlo en el primer tiempo. Marcarla bien es lo que determina si el coro entra con precisión o siempre un poco tarde.
La forma de marcar depende del tipo de anacrusa y de su duración. Como regla general, si la duración de la anacrusa es menor que la del pulso, hay que marcar en el silencio y no en la nota. La razón es simple: en un pulso normal no queda tiempo para marcar sobre la nota antes de que el coro tenga que entrar. Si se marca ahí, la entrada siempre llega tarde.
No es lo mismo dar la entrada cuando hay un silencio de corchea con punto seguido de una semicorchea para cantar, que cuando hay un silencio de semicorchea seguido de tres semicorcheas. El impulso del gesto tiene que ajustarse a cada caso, y en todos ellos es fundamental controlar la respiración en el momento exacto de la entrada.
En los compases compuestos la suspensión cambia respecto a los simples, y ese cambio es clave para identificar qué tipo de entrada anacrúsica se está marcando. Tenerlo en cuenta evita errores de gesto que después se traducen en entradas imprecisas del coro.
Dominar esta distinción entre marcar en el silencio o en la nota, y ajustar el gesto según la duración, es lo que le permite a quien dirige lograr que todo el coro entre exactamente en el mismo instante, sin arrastres ni anticipaciones.
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