Los coros vocacionales aprenden memorizando: copian lo que el director les canta, esté bien o mal, porque en principio no se dan cuenta de la diferencia. De ahí sale el argumento más fuerte de este curso, y es incómodo: por más ninja del análisis que uno sea, todo el trabajo previo recién cierra cuando el director puede cantar cada una de las partes de la obra. «Estudio y Memorización de Obras Corales II» continúa donde terminó el primer curso y llega hasta poder dirigir sin la partitura. Gus Espada, director de coro, lo organiza en cinco clases.
El primer curso trabajó sobre el tipo de partitura y sobre el análisis de la música: forma, armonía, ritmo, melodía e indicaciones. Faltaba todo lo demás. Este curso completa el análisis con el texto y el contexto, y después baja a lo práctico: la guía para dirigir, el estudio de las partes y la memorización.
Habiendo separado texto y música para analizarlos por turno, acá toca escribir el texto aparte y estudiarlo. Se identifica al autor, se busca información sobre él y sobre su contexto histórico, y se miran las características literarias que lo rodean. Después vienen las características específicas del texto —sea prosa o poesía—, su estructura y sus significaciones. No es un ejercicio literario suelto: es parte de compenetrarse con las intenciones expresivas del compositor y comprender la obra como un todo.
Acá la clase hace una distinción útil. Una biografía del compositor es información interesante, pero rara vez da lo que un director necesita. Lo que hay que averiguar son las características de su lenguaje, cómo ese lenguaje fue cambiando a lo largo de su obra, y qué lugar ocupa en ese recorrido la partitura que tenemos entre manos. Y en paralelo, cómo se escribe en ese lenguaje dentro del período histórico al que perteneció: si fue un innovador o un continuador, y en qué consistió una cosa o la otra.
Para eso hace falta bibliografía, y la clase comparte la que usa Gus Espada: los volúmenes de Gustave Reese sobre la música en la Edad Media y en el Renacimiento, el Bukofzer para el Barroco, «El estilo clásico» de Charles Rosen —particularmente útil para entender el lenguaje de Haydn, Mozart y Beethoven— y «La música en la época romántica» de Alfred Einstein.
Esta clase arma una herramienta concreta sobre la partitura. La guía de dirección es una línea trazada a mano que va pasando por todos los eventos importantes de cada cuerda, aquellos que el coro necesita que el director le señale: entradas, cambios de dinámica, finales de sección. Esa línea, leída de corrido, forma una melodía rara, hecha muchas veces de las primeras notas de la entrada de cada cuerda, porque salta de una voz a otra. El director se la aprende y la canta mientras dirige.
El ejemplo se hace sobre un Pange lingua de contrapunto imitativo, marcando la entrada de la soprano, la de la contralto, la del bajo, los crescendos y los diminuendos que cierran cada sección, y después se repite el criterio sobre un arreglo de música popular.
Cantar cada parte de la obra, de principio a fin. Si la partitura es a cuatro voces, las cuatro; si hay divisi, cada una de las voces que se divide; si hay orquesta, también las partes instrumentales. Con buena lectura a primera vista el paso es sencillo, y si no, hay que ayudarse con un instrumento y asegurarse de resolver bien los ritmos. Conviene un tempo tranquilo, ni rápido ni lento, que permita resolver las dificultades rítmicas, melódicas y vocales.
Cantar cada parte es el paso inicial; imaginarlas sonando simultáneamente es el paso final. La clase termina de pie frente al atril, dirigiendo la obra en silencio y escuchándola por dentro.
A esta altura, quien venga haciendo las tareas con su propia partitura probablemente ya se la sepa casi de memoria. Para lo que falte, el curso apoya la memorización en dos instrumentos ya construidos: la guía de dirección y el esquema del análisis, con sus números de compás, sus secciones grandes y pequeñas, sus texturas y su armonía. Cuanto más detallado esté ese esquema, más ayuda.
El requisito previo es doble: poder cantar cada parte de principio a fin sin mirar la partitura, y poder recitar el texto de memoria. Una ayuda práctica es pasar la partitura a un editor de partituras y usar el mezclador para silenciar todas las voces menos una, reproducirla y cantarla encima.
Al terminar, quien hace el curso puede pararse frente al coro sabiendo el texto, cantando cualquiera de las voces, con una guía trazada que le recuerda cada señal que tiene que dar, y sin depender del atril. Junto con el primer curso, cubre el camino completo desde que la partitura llega a las manos hasta que se puede dirigir de memoria.
En esta primera clase vamos a ver todo lo relacionado con lo que necesitamos para poder tener un buen análisis del texto de la partitura,
La información sobre el autor del texto, su contexto histórico, y las características literarias que lo rodean
Y después las características específicas del texto, ya sea prosa o poesía, su estructura, y sus significaciones, todos los elementos muy importantes para poder comprender la obra musical como un todo
En la clase dos vamos a ver los aspectos relacionados con el contexto histórico estilístico en el que se encuentra la partitura que queremos estudiar,
la ubicación de la partitura y su compositor en un período histórico determinado,
si es una obra de raíz académica, o su ubicación en un contexto sociocultural, e histórico también, en el caso de una obra de raíz popular
En la clase tres vamos a ver cómo hacer una guía de dirección en la partitura que vamos a usar para dirigir,
qué tipo de “señalización” es conveniente hacernos, qué indicaciones de tipo prácticas nos conviene tener para guiarnos mientras dirigimos
Esta guía nos va a ser de mucha utilidad, no sólo para dirigir la obra, si no también para memorizarla, para internalizarla y poder así agilizar el trabajo con nuestro coro
en la cuarta clase, vamos a ver las mejores estrategias para estudiar las partes de la obra, que además de dirigir, seguramente deberemos enseñarle al coro
hay diferentes maneras de estufiar cada parte, pero además es importate conseguir escuchar cómo suenan simultáneamtente, por dúos, tríos y las cuatro voces
Aprender cada parte, y tener internalizada la sonoridad de la obra, es además requisito fundamental para lograr la memorización
en la quinta clase, veremos estrategias de memorización, que nos lleven a poder dirigir sin estar pendientes de la partitura
Esto se logra principalmente integrando los conocimientos adquiridos en las clases anteriores, incluidas las del Curso I
Una vez que encontramos la forma de concentrar todos los conocimientos que hemos podido obtener a través de nuestra investigación sobre la obra, en un sólo lugar, ya podemos comenzar a dirigir de memoria, incluso imaginando el sonido completo de la partitura
En el blog, sobre estudio y análisis:
Los materiales escritos que acompañan las clases se elaboran con asistencia de inteligencia artificial. El contenido y el criterio pedagógico son míos. Cómo uso la IA