El Coro de ópera-con Ricardo Barrera


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En 2013 el maestro Ricardo Barrera escribió para el anuario de Edicora, la asociación de directores de coros de la República Argentina , un artículo llamado "El Coro de ópera". Diez años después, en esta conversación con Gus Espada, Barrera repasa esas ideas y las amplía con anécdotas de su propia experiencia dirigiendo coros de ópera. Quien quiera sumarse a Edicora puede completar el formulario de interés https://www.dopplerpages.com/gusespada-D9EA4/Form6-62234 o, directamente, la ficha de inscripción https://adicora.org/pagos2/ficha-de-inscripcion/.

¿Sigue vigente el artículo?

Barrera cuenta que al releerlo encontró algunos errores de tipeo, pero que el contenido sigue vigente: en los últimos diez o quince años aumentaron los grupos que hacen ópera en las grandes ciudades, muchas veces asociándose entre distintos elencos para afrontar producciones que siempre resultan costosas. Él mismo usa el artículo con sus alumnos de cuarto año de dirección, en la parte del programa dedicada a la ópera, y lo completa con ejemplos de distintos períodos: barroco, clásico y romántico. Reconoce que llegar al siglo XX ya es más difícil, sobre todo porque el grupo de alumnos que también integra el coro de la clase suele ser reducido.

Cómo llevar una ópera al escenario sin orquesta completa

Gus le pregunta por las distintas formas de armar un recital o una producción con números de ópera cuando no se dispone de la orquesta original. Barrera enumera varias combinaciones que ha probado con buenos resultados: piano solo, piano más un instrumento melódico (violín, clarinete o flauta) para las líneas más relevantes, cuarteto o quinteto de cuerdas más piano —que se hace cargo de los vientos—, quinteto de cuerdas con piano y alguna madera, o incluso un doble quinteto de cuerdas y vientos. Aclara que, salvo en el doble quinteto, se trata en general de una reducción y reorquestación, así que conviene conocer bien la partitura original.

Cuando falta presupuesto para completar la orquesta, Barrera cuenta que más de una vez reemplazó instrumentos por sintetizadores: en una ocasión sustituyó fagotes y trompas con dos sintetizadores que sonaban muy parecido, y en otra un profesor de medios electroacústicos amplificó unas trompetas con un resultado, según recuerda, mejor que con los instrumentos reales.

Sobre las diferencias entre estilos, Barrera explica que una ópera barroca puede hacerse muy bien con un cuarteto o quinteto de cuerdas y el continuo, y que agregar un par de flautas u oboes, aunque no esté indicado en la partitura, la viste bien. A medida que avanza el tiempo musical, dice, los timbres orquestales se vuelven necesarios para expresar estados de ánimo y personajes —el clarinete en Mozart, y con más fuerza en Verdi y Wagner—, aunque advierte que un coro de aficionados en general puede llegar hasta Verdi, no mucho más allá.

Organizar una producción: gente, materiales y dinero

Ante la pregunta de cómo planificar el trabajo cuando hay instrumentos, solistas, coro y puesta en escena, Barrera plantea que antes de poner a estudiar a nadie hay que resolver tres tipos de recursos. Los recursos humanos incluyen, además del director del coro, un director musical, un regista para la puesta en escena, escenógrafo, iluminador, vestuarista, maquillador, coreógrafo si hay ballet, maestros preparadores, la orquesta, alguien a cargo del sobretitulado, un utilero y un maquinista. Los recursos materiales se dividen en estructura —instrumentos, atriles, partituras, vestuario, utilería, escenografía, equipo de proyección— e infraestructura: la sala de función, una sala de ensayo con piano, un taller de escenografía, uno de vestuario y depósitos para guardar todo (cuenta, como anécdota, el problema de dónde guardar una escalera de metal comprada para una escenografía). Por último están los recursos financieros: hay que presupuestar el gasto y decidir de dónde saldrá el dinero —rifas, préstamos, subsidios— antes de empezar los ensayos.

Los tipos de ensayo

Barrera describe una secuencia de ensayos que recomienda respetar. Primero, ensayos de lectura, incluyendo la lectura del texto sin música, que ahorra mucho trabajo porque el coro necesita entender qué está cantando y qué cantan los solistas para poder actuar la escena. Después llegan los ensayos musicales al piano, y los ensayos de escena, que el regista trabaja en tres modalidades: con toda la masa coral, con los integrantes del coro que hacen algún personaje particular, y con solistas y coro juntos. Más adelante vienen el ensayo técnico-piano (de escena con piano), el ensayo a la italiana (todo el elenco sentado, cantando con partitura como si fuera un sinfónico-coral) y los ensayos pregenerales, donde se suma utilería y algo de vestuario, lo que según Barrera complica bastante el trabajo de caminar y cantar a la vez. El proceso cierra con el ensayo general, ya con vestuario, maquillaje y escenografía terminada.

Armar el calendario hacia atrás

Barrera cuenta que planifica de manera retrospectiva, partiendo de la fecha de la función y yendo hacia atrás: un día de descanso antes de la función, el ensayo general, dos ensayos pregenerales, una semana previa con ensayos de escena y pruebas técnicas, y así hasta llegar a dos o tres meses antes, cuando empiezan los ensayos de lectura. Para una ópera como la de Dido y el marinero Eneas, con música de Henry Purcell, calcula unos tres meses desde el primer ensayo hasta la primera función.

Aclara, sin embargo, que esa planificación ideal no siempre fue posible: durante los años en que trabajó con el coro del Instituto de Música de Avellaneda en el teatro de esa ciudad, muchas veces los títulos se definían sin anticipación y hubo que ensayar todos los días, incluidos sábados y domingos, para llegar a tiempo con una ópera de gran participación coral en poco más de un mes. En cambio, señala, las óperas de Mozart suelen tener una participación coral muy chica —dos o tres números— y se preparan mucho más rápido que las de Verdi, con su escritura coral mucho más extensa.

Para quien dirige un coro y quiere animarse a la ópera, la charla deja un mapa completo de las decisiones que hay que tomar antes de convocar el primer ensayo: qué reducción instrumental usar, qué roles hay que cubrir, qué tipos de ensayo planificar y cuánto tiempo real exige cada etapa. Quien quiera profundizar puede descargar el artículo completo de Ricardo Barrera en PDF https://1drv.ms/b/s!AhY9XomXNGAxg_QkPg-aSh_1riFFbg?e=8ITtgJ. Quien quiera apoyar este espacio puede hacerlo en https://cafecito.app/gusespada.