Lectura musical para cantantes- con Analía miranda


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Es habitual encontrar coreutas que conocen los nombres de las notas, ubican las figuras en el pentagrama y reconocen dónde va cada altura, pero no logran leer una partitura. Analía Miranda, licenciada en dirección coral y docente de Lectura a Primera Vista para Cantantes y Directores de Coro en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), desarrolló un método propio para resolver ese problema: los giros resolutivos, un sistema que parte de la función de dominante en lugar de la tónica.

El origen: un trueque en 2001

Analía Miranda cuenta que el método nació casi por casualidad, durante la crisis de 2001. Un amigo actor que quería aprender bandoneón le propuso un trueque: ella le enseñaría a leer música a cambio de otras clases. Miranda usó primero los materiales de María del Carmen Aguilar, con los que se había formado en el conservatorio, pero el resultado no fue el esperado. Al observarse a sí misma mientras leía a primera vista, notó algo que los métodos tradicionales no consideran: se ubicaba más rápido partiendo de la función de dominante que desde la tónica.

analía miranda

Por qué la dominante y no la tónica

Según explica, en la Argentina la cultura barroca —presente en la música que se escucha desde la cuna, aunque no sea académica— genera una expectativa muy fuerte de cadencia: quinto-primero, cuarto-quinto-primero. Esa previsibilidad hace que, al cantar un acorde de dominante, cualquier persona anticipe hacia dónde resuelve cada uno de sus sonidos. Miranda lo comprueba con un ejercicio simple: hace cantar un acorde mayor sin contexto y pide imaginar una continuación, con resultados siempre distintos; después hace cantar un acorde de dominante y la resolución es, invariablemente, la misma. A partir de esa base armó lo que primero llamó "pares resolutivos" y luego, al incorporar giros más largos, "giros resolutivos".

De Guido de Arezzo a los números

Miranda ubica su método en una tradición larga. Guido de Arezzo, inventor de la notación musical moderna, ya usaba un himno para que los cantores memorizaran cómo sonaba cada nota sin necesidad de leer de memoria toda la obra. John Curwen popularizó las sílabas y el sistema de señas con las manos, que después tomó Kodály. El problema, señala, es que en los países de tradición católica —como Argentina— el do-re-mi-fa-sol-la-si, pensado originalmente como sílabas relativas, terminó usándose como nombre de alturas absolutas, lo que genera confusión al enseñar. Por eso Miranda numera los grados de la escala del uno al siete: los alumnos anotan esos números sobre las notas de la partitura mientras aprenden, y así incorporan al mismo tiempo la lectura funcional y los nombres reales de las notas.

Cómo se trabaja con niños y con coros de adultos

Con un coro infantil, Miranda aprovecha el traslado entre el comedor y la sala de ensayo —un momento ruidoso— para cantar los giros resolutivos como juego de pregunta y respuesta. De ahí pasó a una "notación plana", parecida a una partitura de percusión, con los ritmos escritos arriba y los números de los giros abajo. Con coros de adultos reconoce que es más difícil sostener el trabajo: la presión del repertorio y los conciertos suele diluir la práctica sistemática, aunque su plan es integrarla directamente al momento de abordar una obra nueva.

Dónde tomar sus clases

Analía Miranda organiza sus clases fuera de la universidad a través de una página de Facebook, https://www.facebook.com/Clases-de-lectura-para-cantantes-2078264412409368/, pensada sobre todo para cantantes —porque, según explica, si alguien puede leer cantando es porque tiene una imagen mental real de lo escrito— aunque también resulta útil para directores de coro y de orquesta, compositores e instrumentistas.

Analía Miranda es sanjuanina, se formó primero en violín y luego se instaló en Buenos Aires para estudiar dirección coral. Es licenciada en dirección coral y profesora en la Universidad Nacional de las Artes (UNA), donde además es ayudante de cátedra de dirección coral. Dirige el Ensamble Vocal Áurigae, dedicado a repertorio renacentista y contemporáneo, y el proyecto Arregladores Argentinos, que comenzó a ensayar en agosto de 2018 con el objetivo de grabar un disco con obras de grandes arregladores argentinos y facilitar el acceso a esas partituras.

Para quienes dirigen coros vocacionales, el método ofrece una alternativa concreta a la lectura tradicional: en lugar de memorizar nombres de notas y figuras sueltas, los cantantes aprenden a anticipar cómo va a sonar la música antes de cantarla, algo que acelera la incorporación de repertorio nuevo en cada ensayo.

Quienes quieran seguir explorando recursos de dirección coral pueden hacerlo en Gusespada.com, y para consultas puntuales escribir a gusespada.com/contacto.