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Canción de la muerte pequeña
Letra: Federico García Lorca
Música: Marta Gómez
Nivel de dificultad: fácil
Arreglo para Coro SATB disponible en gusespada.com/biblioteca
«Canción de la muerte pequeña» es un poema de Federico García Lorca escrito el 28 de agosto de 1929 en Vermont, durante su estancia en Estados Unidos. Pertenece al libro póstumo Tierra y Luna, compuesto en el mismo período y con el mismo estilo surrealista que Poeta en Nueva York, aunque Lorca no llegó a publicarlo en vida.
El poema narra un encuentro personal con la muerte, pero no desde una perspectiva épica ni trágica. La muerte aquí es pequeña, íntima, casi cotidiana. Las imágenes son surrealistas: prado mortal, flores secas, catedral de ceniza, una mano izquierda que atraviesa montañas sola. El cierre es descarnado en su sencillez: «Un hombre, ’y qué? Lo dicho. Un hombre solo y ella.»
Tierra y Luna reúne diecisiete poemas escritos en Nueva Inglaterra. Diez forman parte del corpus neoyorquino, tres fueron incluidos después en el Diván del Tamarit, y cuatro son poemas sueltos: Tierra y luna, Omega, Canción de la muerte pequeña y Pequeño poema infinito. El libro circuló durante décadas en ediciones parciales hasta publicarse tal como Lorca lo había concebido.
En 2011, la cantautora colombiana Marta Gómez publicó El corazón y el sombrero, su sexta producción discográfica y un homenaje íntegro a García Lorca. El álbum musicaliza doce poemas del granadino con ritmos folclóricos latinoamericanos: zamba argentina, festejo peruano, vallenato colombiano, cueca chilena. «Canción de la muerte pequeña» es la pista 12 y está musicalizda como cueca, lo que le da al texto lorquiano un pulso rítmico y una ligereza que contrastan con la densidad surrealista del original.
El álbum fue nominado al Latin Grammy 2011 en la categoría de mejor diseño de empaque y ese año figuró en el Top 10 de la lista World Music Charts. Cuenta con prólogo del escritor colombiano William Ospina y con la participación del cantautor gaditano Javier Ruibal en una de las pistas.
La pregnancia de «Canción de la muerte pequeña» reside en su adjetivo central. No la muerte monumental sino la pequeña: la muerte personal, privada, que cada uno carga consigo. Esa escala íntima es lo que ha convocado versiones tan distintas como las de Marta Gómez, Miguel Poveda o Arianna Savall, cada una desde una tradición musical diferente. El poema parece pedir, cada vez, una forma nueva.