El método TAS


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Cómo una fórmula filosófica de hace dos siglos puede transformar la forma en que ensayamos con nuestros coros.

Una fórmula filosófica con una historia curiosa

En 1837, un profesor alemán llamado Heinrich Moritz Chalybäus necesitaba explicarles a sus alumnos el pensamiento de Hegel, ese filósofo denso y casi ilegible. Para hacerlo más digerible inventó una fórmula simple: tesis, antítesis, síntesis. Tres palabras que ordenaban todo. La fórmula viajó de aula en aula y se convirtió en una de las ideas más famosas de la historia de la filosofía.

El detalle es que Hegel nunca usó esos términos. Pero la fórmula funcionó, y sigue funcionando, porque captura algo verdadero sobre cómo evolucionan las ideas, las crisis personales, las revoluciones científicas y, como veremos hoy, también el aprendizaje musical.

William Dehning y el ensayo como proceso dialéctico

William Dehning, profesor de la Universidad del Pacífico, escribió uno de los textos más bellos sobre el arte de ensayar con un coro. En El Proceso toma la tríada filosófica y la convierte en una herramienta concreta de trabajo coral.

La aplica primero a lo macro: la tesis es la esencia de la obra, esa parte que el director ama y que muestra desde el primer ensayo, aunque el coro todavía no pueda comprenderla del todo. La antítesis es el largo trabajo de detalle, donde la pieza parece desarmarse en pedacitos. Y la síntesis se aproxima en la actuación, cuando todo vuelve a integrarse a un nivel superior.

Del ensayo de la obra completa al detalle de una nota

La misma estructura aparece en lo micro. Cuando los tenores desafinan, la tesis es la nota correcta, la antítesis es aislarla y corregirla, y la síntesis es volver a integrarla con las otras voces. Veintiún segundos de dialéctica condensada. Dehning sabe que el coro vive de la síntesis y por eso insiste en hacer música al menos una vez en cada ensayo.

Lo prestado: la verdadera lección del libro

El final del texto deja la técnica de lado. Dehning escribe que las personas, la música y el tiempo son préstamos. Nada es nuestro. Por eso el ensayo eficiente, ordenado y respetuoso es la única forma decente de honrar el tiempo que otros nos regalan.