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El show del perro salchicha
LyM: M.E. Walsh
Arreglo SATB: Gustavo Espada
Disponible en gusespada.com/biblioteca
Un perro gordo, una gaviota despistada y una lección que nos puede pasar a todos: así es la obra maestra infantil de Walsh que hoy vuelve a ser tendencia.
Hay canciones que parecen escritas para durar para siempre. "El show del perro salchicha" es una de ellas. María Elena Walsh la compuso en 1966 para el álbum El país de Nomeacuerdo, un disco que mezclaba estilos latinoamericanos con ritmos foráneos como las marchas y el swing. Más de medio siglo después, la canción volvió a ser tendencia en TikTok y plataformas digitales, esta vez en la voz del artista infantil Chima Chiodi, conquistando a nuevas generaciones que la descubrieron gracias a videos de dachshunds en situaciones tiernas e inesperadas.
No es casualidad. La música de Walsh tiene esa rareza: es para chicos porque es honesta, absurda y llena de humor, pero los adultos la escuchan y sienten que fue hecha también para ellos.
La historia que cuenta la canción es un absurdo delicioso: un perro salchicha —gordo bachicha— toma sol a la orilla del mar con sombrero de marinero y collar en vez de traje. Una gaviota bizca y preocupada lo confunde con un salchichón y se lo lleva volando para darle de desayunar a su pichón.
El pichón lo pica. El perro ladra. La gaviota se alborota. El perro muerde. Vuelan plumas. Y todo termina con doña Gaviota con "ojo en compota" y el perro salchicha con "más de un chichón". La lección final, cantada con total seriedad: si vas a la playa, desconfiá de los viajes en avión y sobre todo no dejés que te tomen por un camarón.
Esa combinación de lógica del absurdo, rimas perfectas y moraleja disparatada es pura Walsh.
Walsh nació el 1 de febrero de 1930 en Villa Sarmiento, provincia de Buenos Aires. Desde muy joven mostró una inclinación natural por la poesía: a los 15 años comenzó a escribir versos, y a los 17 publicó su primer libro, Otoño imperdonable, que le valió un premio municipal.
Su vínculo con la música infantil argentina comenzó a consolidarse en los años 60. En 1963 publicó Canciones para mí, con doce temas que se convirtieron en éxitos inmediatos. Luego vino El país de Nomeacuerdo (1966), donde aparece el perro salchicha, y a partir de ahí su obra no paró de crecer: Tutú Marambá, Manuelita la tortuga, La vaca estudiosa, Dailan Kifki. Personajes que hoy son parte del ADN cultural argentino.
Su influencia fue tan grande que el escritor Leopoldo Brizuela la comparó con Lewis Carroll y Pinocchio: una obra que revolucionó para siempre la relación entre poesía y niñez.
La canción trascendió tanto que en Argentina el 1 de febrero —el día del cumpleaños de María Elena Walsh— se celebra el Día del Perro Salchicha. Un homenaje simpático a una artista que marcó la infancia de varias generaciones.
Walsh falleció el 10 de enero de 2011 en Buenos Aires, a los 80 años. Pero sus canciones siguen sonando en jardines de infantes, en casas con niños, y ahora también en los feeds de TikTok de gente que nunca imaginó terminar el día cantando sobre un perro gordo y una gaviota despistada.
Eso es un clásico: algo que no necesita que lo expliquen, que llega solo.
Si todavía no la escuchaste (o si simplemente querés volver a escucharla), el video de arriba tiene la versión original de María Elena Walsh. Dura poco más de dos minutos. Es imposible no sonreír.