Todos leemos música- con Analía Miranda


Lenguaje musical
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¿Por qué los instrumentistas suelen leer música y los cantantes no? Analía Miranda, creadora de un método de lectura musical para cantantes, sostiene que no es una cuestión de talento sino de que nunca existió una lectura pensada específicamente para la voz. Según ella, la lectura que se enseña en los conservatorios está diseñada para pianistas, que apoyan un dedo en una tecla y ya suena la nota. Los cantantes, en cambio, necesitan escuchar internamente el sonido antes de emitirlo, y eso requiere un entrenamiento distinto.

Este es el episodio 35 del podcast "Dirección Coral Online". La entrevista retoma una conversación anterior entre Gus Espada y Analía Miranda sobre ese método https://gusespada.com/lectura-musical-cantantes-analia-miranda/, que dio origen al curso Todos leemos música, organizado en cuatro videos más un bonus.

El método: el camino cadencial

Analía Miranda explica que su sistema parte de algo que, según ella, ya tenemos incorporado culturalmente: el oído cadencial. Desde que nacemos escuchamos canciones y músicas cadenciales, y ese patrón queda grabado en la memoria auditiva. El método toma "el camino de cada sonido hacia la tónica" (el grado de reposo de una escala): cada nota de una tonalidad tiene un recorrido más corto hacia esa resolución final, de la misma manera que la recta es el camino más corto entre dos puntos. Trabajando ese camino cadencial, dice, resulta mucho más fácil ubicar auditivamente cada uno de los siete grados de la escala mayor sin necesidad de contar intervalos ni hacer cálculos.

El primer paso del método, según describe, es el más simple posible: reconocer si un fragmento musical concluyó o no. Sin hablar todavía de tónica, dominante ni de términos técnicos. A partir de ahí se avanza hacia el reconocimiento de los siete grados del modo mayor.

Cómo está organizado el curso

El primer video analiza por qué los instrumentistas leen y los cantantes no, según la teoría de Analía Miranda, y presenta el reconocimiento inicial de la tónica y algunos grados. El segundo profundiza hasta que quien lo trabaja pueda manejar los siete grados del modo mayor, e incluye un recorrido histórico de los métodos de lectura cantada desde Guido D'Arezzo. El tercero avanza aún más en la ejercitación, y el cuarto se dedica exclusivamente al ritmo, no desde la mecánica habitual sino desde el fraseo musical y el uso de las barras de compás para leer con más sentido musical. Un quinto video, a modo de bonus, aplica todo lo anterior sobre partituras reales con alturas absolutas en un pentagrama.

¿Hace falta ensayo extra o repertorio especial?

Consultada sobre cómo aplicar el método en los ensayos de un coro, Analía Miranda responde que no hace falta destinar tiempo extra: alcanza con incorporar unos minutos durante la vocalización. Lo que sí puede requerir atención es el repertorio, sobre todo con coros de adultos. Ella recomienda empezar con obras en modo mayor sin alteraciones accidentales, aunque parezca difícil encontrarlas. Da como ejemplo un número de Les Chansons des Roses, de Morten Lauridsen, que está en re bemol mayor y, a pesar de esa armadura de clave cargada de bemoles, no presenta ninguna alteración accidental en sus cuatro páginas, y también menciona arreglos de Bob Chilcott con las mismas características. A partir de ese punto de partida, el repertorio debe subir de dificultad a medida que crece la capacidad de lectura del coro.

¿Funciona con niños, adultos y adultos mayores?

Analía Miranda cuenta que con coros de niños obtuvo resultados que la sorprendieron incluso a ella. Durante todo un año aplicó el método diez minutos por semana, dentro de un ensayo de una hora y cuarto, con un coro de niños sin selección de voces. Al cabo de ese trabajo sistemático, los chicos lograron leer a primera vista melodías escritas en el momento en un pizarrón, sin haberlo hecho nunca antes. Con adultos, en cambio, encontró más dificultad porque el repertorio que suele trabajar con esos coros es más complejo de leer, aunque considera que también es aplicable eligiendo bien las obras.

Con coros de adultos mayores señaló un obstáculo distinto: los prejuicios sobre la lectura musical suelen estar más arraigados. En un taller que dio para coros de tercera edad, parte del grupo se cerró y se fue frustrado, mientras otra parte logró entender el sistema y aprovecharlo. Por eso, dice, antes de aplicar el método conviene evaluar la apertura de cada coro y desde qué punto hay que empezar a desarmar el mito, muy extendido, de que la música está en la partitura.

Para un director de coro, estas respuestas señalan un camino concreto: no se necesita reservar un espacio nuevo en el cronograma de ensayo, sino aprovechar los minutos de vocalización; conviene seleccionar con cuidado las primeras obras, evitando alteraciones accidentales; y hay que ajustar las expectativas y la estrategia según la edad y la apertura del grupo, sabiendo que los resultados de este tipo de trabajo sistemático suelen verse recién después de varios meses de constancia.