“Canto de la Tierra”

Portada del curso “Canto de la Tierra”

Docentes:

-Eduardo Notrica,
-Alessandra Baiocco
-Valentina Fianchini

3 h 27 min

Nº Clases: 5

¿Cómo puede un compositor crear una música vinculada con su país y, al mismo tiempo, capaz de hablarle a oyentes de otros lugares? Canto de la tierra explora esa pregunta a través de cinco encuentros sobre identidad coral, folklore y creación musical. Eduardo Notrica propone un viaje por Hungría, Inglaterra, Estados Unidos, Brasil, Argentina, Francia, la región checa de Moravia y Rusia para observar cómo distintos compositores transformaron materiales locales en obras de alcance universal.

El curso se concentra en la música coral, especialmente en la escritura a cappella, aunque también incorpora ejemplos con piano, instrumentos u orquesta cuando ayudan a comprender el lenguaje de un autor. Una obra a cappella es una composición vocal interpretada sin acompañamiento instrumental. El recorrido no funciona como una historia general de la música ni como una lista de repertorio: combina contexto histórico, audición, observaciones técnicas accesibles y recomendaciones concretas para entender qué decisiones producen una sonoridad cultural reconocible.

Folklore, investigación y lenguaje propio

El folklore musical es el conjunto de cantos, danzas, ritmos y prácticas transmitidos dentro de una comunidad. Los compositores estudiados no se relacionan con ese patrimonio de una sola manera. Algunos recopilan melodías directamente de sus intérpretes; otros reelaboran formas tradicionales; otros crean un “folklore imaginario”, es decir, una música que parece proceder de una tradición nacional aunque sea una invención personal y no la cita literal de una canción existente.

Esta distinción permite escuchar más allá de las etiquetas nacionales. La identidad no depende únicamente de insertar una melodía popular en una obra académica. También puede surgir de la prosodia de una lengua, de una organización rítmica, del uso de escalas modales o pentatónicas, del color vocal, de una forma de armonizar y hasta de la relación del compositor con el paisaje, la poesía o la vida cotidiana. Las escalas modales son organizaciones de alturas con relaciones distintas de las escalas mayor y menor; la escala pentatónica, por su parte, está formada por cinco sonidos y aparece en numerosas tradiciones musicales.

Clase 1. Ritmos húngaros: Béla Bartók y Zoltán Kodály

La primera clase presenta a Bartók y Kodály como pioneros de una etnomusicología práctica. La etnomusicología estudia la música en relación con las comunidades y culturas que la producen. A comienzos del siglo XX, ambos viajaron por zonas rurales, registraron interpretaciones y analizaron miles de documentos musicales. Ese contacto les permitió diferenciar el canto campesino real de las versiones estilizadas que circulaban en ámbitos urbanos.

El análisis recorre frases asimétricas, giros pentatónicos, modos tradicionales, libertad rítmica y patrones de danza. También explica diferentes grados de transformación del material popular: desde la armonización de una melodía hasta una composición nueva que conserva el ambiente de la música rural. El concepto Kodály amplía esta búsqueda hacia la educación mediante el canto a cappella, el do móvil, las sílabas rítmicas, las señas manuales y una secuenciación pedagógica basada en repertorio de calidad.

Clase 2. El mundo anglosajón: Edward Elgar y Aaron Copland

La segunda clase compara dos contextos distintos. Elgar se vincula con la tradición inglesa del madrigal, la música de catedral y la part song. Una part song es una pieza coral secular para varias voces, por lo general homofónica: las partes avanzan juntas y la voz superior suele llevar la melodía. Obras como The Shower permiten observar una escritura íntima asociada con el paisaje y la tradición vocal inglesa.

Copland construye otra imagen sonora a partir de la diversidad estadounidense, su formación europea y materiales vernáculos. Las Old American Songs, con ejemplos como Simple Gifts, The Boatmen’s Dance y Zion’s Walls, muestran cómo melodías históricas, ritmos irregulares, armonías abiertas y referencias a la frontera norteamericana pueden integrarse en un lenguaje moderno. La comparación deja en claro que una identidad musical no es una esencia fija: es una construcción que selecciona, transforma y pone en relación distintas tradiciones.

Clase 3. Folklore imaginario: Heitor Villa-Lobos y Carlos Guastavino

Villa-Lobos y Guastavino representan dos respuestas sudamericanas de perfiles diferentes. Villa-Lobos combina su investigación de la música brasileña con recursos de la tradición europea, el impresionismo, el pentatonismo y una fuerte imaginación tímbrica. El resultado atraviesa géneros cultos y populares sin quedar reducido a una cita folklórica puntual.

Guastavino trabaja desde una escritura tonal estrechamente relacionada con el paisaje y las formas argentinas. Las Indianas para coro mixto y piano, una suite de seis números, sirven para observar cómo ritmos, melodías y diseños formales pueden evocar danzas nacionales aun cuando la partitura no reproduzca literalmente una danza folklórica. En ambos casos, “folklore imaginario” nombra la capacidad de crear una identidad audible mediante procedimientos personales.

Clase 4. Chanson française: Claude Debussy, Maurice Ravel y Francis Poulenc

La cuarta clase estudia tres maneras de renovar la tradición coral francesa. Debussy incorpora escalas por tonos, armonías enriquecidas, libertad métrica y una búsqueda tímbrica perceptible en sus Trois chansons. Ravel conecta recuerdos vascos y materiales de procedencias diversas con una escritura precisa; su ciclo Trois chansons recupera la inspiración renacentista desde una sensibilidad moderna.

Poulenc articula canto gregoriano, tradición renacentista, prosodia francesa, cromatismo, disonancias y contrastes dinámicos. La prosodia es la organización de acentos, duraciones y entonaciones del habla; en música vocal determina cómo el texto se convierte en gesto sonoro. Obras profanas como Petites voix y Huit chansons françaises permiten aproximarse a su lenguaje, mientras el testimonio del director Ariel Alonso aporta criterios sobre sutileza, afinación, dificultad técnica e interpretación del repertorio francés.

Clase 5. Sonidos de Moravia: Antonín Dvořák, Leoš Janáček e Igor Stravinsky

El cierre reúne tres relaciones diferentes con la tradición. Las Cuatro canciones campesinas rusas de Stravinsky trabajan textos populares, motivos breves, métricas irregulares y timbres vocales dentro del llamado período ruso del compositor. Los Dúos moravos de Dvořák musicalizan poesía popular y combinan frescura melódica, elaboración romántica y formas que contribuyeron a su proyección internacional.

Janáček parte de canciones checas, moravas y eslovacas, pero también estudia las entonaciones del habla cotidiana. Al anotar conversaciones escuchadas en espacios públicos, busca una melodía ligada al ritmo real de las palabras. Esa atención produce un naturalismo vocal reconocible y muestra que la identidad puede residir tanto en una canción heredada como en la manera en que una comunidad habla.

Una guía para escuchar, elegir e interpretar repertorio

Canto de la tierra ofrece herramientas para distinguir entre cita, arreglo, reelaboración e invención estilística. El recorrido ayuda a directores, coreutas, estudiantes y oyentes a relacionar decisiones concretas —ritmo, modalidad, armonía, timbre, prosodia y forma— con el contexto cultural de cada obra. Su utilidad práctica está en ampliar el repertorio y, sobre todo, en abordarlo con preguntas más precisas: de dónde proviene el material, cómo fue transformado y qué necesita el coro para comunicar su identidad sin convertirla en una caricatura.

Clase 1: Ritmos húngaros

Béla Bartók(1881- 1945) y Zoltán Kodály (1882 -1967)

Clase 2: Mundo anglosajón

Edward Elgar (1857 -1934) y Aaron Copland (1900 -1990)

Clase 3: Folklore imaginario

Heitor Villa Lobos (1887 -1959) y Carlos Guastavino (1912- 2000)

Clase 4: Chansons françaises

Claude Debussy(1862 -1918), Maurice Ravel (1875 -1937) y Francis Poulenc (1899-1963)

Clase 5: Sonidos de la Moravia

Antonín Dvořák (1841-1904), Leoš Janáček (1854-1928) y Igor Stravinky (1881-1971)