¿Cómo puede un director usar un arreglo escrito para SATB cuando su coro sólo dispone de tres o dos cuerdas? En este curso, Gus Espada, director de coro, desarrolla un procedimiento para reducir y redistribuir voces sin convertir la obra en un arreglo completamente nuevo. Las cuatro clases combinan análisis musical y edición práctica en Sibelius a partir de Santa Marta y Zulu Canon, con Té para tres y Zimbolé como partituras adicionales para ejercitar.
Una adaptación es la preparación de una obra o arreglo para un conjunto diferente del previsto originalmente. Puede cambiar el tipo de instrumento, la distribución vocal o la cantidad de partes, pero busca conservar forma, melodías, ritmos, texturas y plan armónico. Se diferencia de una transcripción, que reproduce al pie de la letra una fuente; de un arreglo, que permite modificar armonía, melodía, ritmo y textura; y de una orquestación, que lleva una obra a un medio instrumental más amplio.
Antes de editar, el curso propone una decisión básica: comprobar si vale la pena adaptar. Si la reducción exige alterar demasiados elementos, puede resultar más claro crear o encargar un arreglo nuevo. Cuando la adaptación es viable, el primer paso es estudiar la partitura integral, cifrar los acordes, reconocer las texturas y revisar la tesitura de cada parte. La tesitura es la zona de alturas que una voz utiliza de manera sostenida y cómoda dentro de una obra.
El análisis debe identificar qué le da identidad al arreglo: una melodía, una textura, una disonancia, un movimiento rítmico, una sonoridad armónica o un procedimiento contrapuntístico. Esos elementos tienen prioridad; otros pueden quitarse cuando la reducción obliga a elegir. También hay que decidir qué línea se elimina, dónde se reubica su material, qué notas están duplicadas y qué voz conservará la función del bajo.
Gus Espada denomina “criterio de transparencia” al principio de conservar la mayor cantidad posible de información original. Si la partitura fuente y la adaptación pudieran imprimirse en láminas transparentes y superponerse, sus elementos esenciales deberían coincidir. El criterio evita reescribir por gusto personal aquello que ya funciona y concentra el trabajo sólo en los problemas creados por la nueva distribución vocal.
La primera clase aplica este análisis a Santa Marta, una canción colombiana cuyo arreglo incluye una introducción que evoca el tren, una sección homorrítmica y pasajes de pregunta y respuesta entre solista y coro. Una textura homorrítmica es aquella en la que las voces avanzan con un ritmo igual o muy semejante. La adaptación procura conservar esos cambios de textura, el movimiento característico de la contralto y la sonoridad de séptima que participa en la identidad del comienzo y el final.
El segundo caso es Zulu Canon. El arreglo distribuye las cuatro frases de una melodía canónica entre contralto, tenor, bajo y soprano, de modo que cada cuerda repite sólo su propio fragmento cuando comienzan las superposiciones. Esta estructura simplifica la independencia de las voces. Reducirla exige mantener esa facilidad de aprendizaje aun cuando tres cuerdas deban asumir un material originalmente repartido entre cuatro.
La segunda clase realiza dos adaptaciones de SATB —soprano, contralto, tenor y bajo— a tres voces mixtas: soprano, contralto y barítono. El procedimiento no consiste en borrar el tenor y aceptar el resultado automático. Se comparan tesituras, se trasladan fragmentos entre pentagramas, se completan acordes, se preserva el bajo cuando cumple una función estructural y se revisa cada pasaje mediante reproducción. Santa Marta y Zulu Canon muestran que dos arreglos distintos requieren soluciones distintas aunque compartan el mismo formato de llegada.
La tercera clase transforma las partituras a tres voces iguales femeninas: soprano I, soprano II y contralto. La contralto asume parte de la función grave, mientras las otras líneas reciben materiales de soprano y tenor según su registro. El trabajo incluye agregar y ordenar pentagramas, copiar, pegar, transportar por octavas, resolver cruces o segundas incómodas y conservar los motivos solistas. La escucha completa permite comprobar continuidad, equilibrio y claridad antes de eliminar definitivamente las voces originales.
La cuarta clase reduce los arreglos a dos voces. Como un acorde necesita al menos tres notas diferentes, en este formato predominan las relaciones melódicas y contrapuntísticas sobre la reproducción completa de la armonía. El análisis previo se vuelve decisivo: hay que preservar los motivos que permiten reconocer la obra, elegir qué simultaneidades aportan información y aceptar que algunas notas o funciones armónicas no podrán mantenerse.
Cada práctica incluye cuidados de archivo y presentación: usar “Guardar como” para proteger la fuente, nombrar la nueva distribución vocal, revisar silencios y casillas, ocultar pentagramas vacíos, corregir el espaciado, escuchar el conjunto y preparar la partitura para imprimir o exportar a PDF. El software facilita la edición, pero las decisiones dependen del estudio musical y de las necesidades reales del coro.
Al finalizar, los participantes podrán evaluar un arreglo existente, reconocer sus elementos imprescindibles y producir versiones para tres voces mixtas, tres voces iguales o dos voces. La herramienta resuelve un problema frecuente del trabajo cotidiano: disponer de una buena partitura para una canción solicitada, pero no contar con las cuerdas que esa partitura exige. El curso presupone conocimientos de estudio de partituras y de los conceptos básicos desarrollados en Mi primer arreglo coral.
Esta clase se llama análisis de la situación, porque vamos a ver en qué consiste esto de hacer una adaptación de un arreglo que ya está hecho, para que queremos hacer esa adaptación, Y cuáles son las principales características que tenemos que tener en cuenta para realizarla con relativo éxito
En esta 2da clase ya nos ponemos a trabajar 🤷🏼♂️
para pasar una partitura de 4 voces mixtas a 3 voces mixtas, además de quitar una voz, tenemos que decidir cuál es el pentagrama que vamos a sacar, qué hacer con las notas de esa voz, siempre teniendo en cuenta los criterios vistos en la clase 1
para pasar de voces mixtas a voces iguales (la adaptación a voces masculinas la vamos a dejar para un próximo curso), tenemos que decidir cuál va a ser la voz que cumpla la función del bajo, y qué notas va a cantar, porque no es tan sencillo como copiar el bajo de la versión SATB y octavarlo
además, tenemos que resolver qué hacemos con las notas de la parte del tenor, que al octavarla comparte tesitura on la soprano
esta adaptaciónes la más difícil, porque al tenerque auitar 2 voces, son muchos los elementos que quedan fuera.
además, en una obra a dos voces ya no tenemos acordes, por lo que cobran relevancia otros elementos, diferentes a la armonía