En casi todos los ensayos de coro hay diez o quince minutos dedicados a vocalizar. «Al fondo hay lugar» parte de una idea simple: ese rato puede trabajar mucho más que la voz. Gus Espada, director de coro, comparte a lo largo de treinta clases un recurso por vez —un juego, un ejercicio cantado, una actividad de preparación— para que el mismo tiempo de ensayo rinda en varias direcciones al mismo tiempo, sin que el coro sienta que le agregaron trabajo.
No es un curso de técnica vocal. Es un curso sobre qué otras cosas puede aprender un coro mientras vocaliza: concentración, sincronicidad, precisión rítmica, percepción auditiva, sentido de conjunto y compromiso con el trabajo. Cada clase presenta el recurso de la manera más sintética posible, con la idea de que se pueda aplicar en el ensayo siguiente.
La mayoría de los directores y preparadores vocales prepara al cantante con ejercicios de relajación muscular y respiración. El curso propone elegir según el estado real del grupo: si llega demasiado activado, por la hora o por la edad, relajar tiene sentido; si llega frío, apagado o a una hora en la que ya viene lento, conviene lo contrario, activar.
Ahí entran los juegos en ronda de las primeras clases. En «El samurái» cada persona apunta a otra con una espada imaginaria y grita «¡Ya!» desde el diafragma, mientras los dos vecinos del que recibe cortan al mismo tiempo: hay que lograr un solo sonido y un solo movimiento. Las palmas coordinadas arman una ola de palmas alrededor de la ronda, donde cada palmada la tocan dos personas exactamente juntas. El zip-zap-boing pasa energía y después se complica: con un pulso marcado, con una escala, y finalmente repartiendo una melodía conocida nota por nota entre todo el coro.
Varios recursos se hacen ya cantando, dentro de la vocalización. La improvisación sobre un acorde, con respiración alternada, sirve para que los coreutas aprendan a escuchar e interpretar el entorno armónico. Es una habilidad concreta: un coro que no se escucha entre sí no puede afinar bien, y el problema se agrava cuanto más compleja es la armonía del repertorio.
Otros trabajan articulación y ritmo. Sobre una misma nota y una misma vocal, el coro canta cuatro corcheas y una blanca cambiando la consonante —m, l, r, t, p— para percibir cómo cada una genera un ataque distinto, igual que hacen los instrumentistas de viento. Los ejercicios de respiración se combinan con esquemas rítmicos para entrar en la polirritmia sin dejar de trabajar el apoyo. Y hay dos clases construidas sobre un ejercicio de Robert Shaw: sostener una nota con una sílaba durante dieciséis pulsos, primero al unísono y después en armonía.
Dos clases forman un par. En la primera, una cuerda canta, queda una sola persona cantando y otra cuerda, de espaldas, tiene que adivinar quién es. En la segunda, la inversa y bastante más difícil: canta la cuerda entera, se señala a alguien para que deje de cantar, y hay que descubrir qué voz falta. Son juegos de discriminación auditiva que empujan al coro a escuchar el interior de su propia cuerda.
Además de los recursos, el curso trata cómo llevarlos adelante. Un juego sirve mientras sea un juego: si se traba siempre en las mismas personas y el grupo empieza a fastidiarse, conviene cambiar de actividad antes de que se vuelva una molestia. Por eso importa tener varios recursos distintos para una misma habilidad, y por eso las clases no están agrupadas por momento del ensayo sino mezcladas a propósito, para ir teniendo material disponible para cada situación.
Casi todo lo que se muestra está probado en los coros del propio Gus Espada. Las dos últimas clases son la excepción declarada: recursos de otros directores que él no llegó a aplicar, uno del danés Jonas Rasmussen y otro de la británica Tori Longdon, que enseña a leer a primera vista sin partitura asignando do, re, mi, fa y sol a los cinco dedos de la mano.
Al terminar, quien hace el curso tiene treinta recursos concretos para usar en el momento de la vocalización, con la consigna y las variantes de cada uno, y criterios para decidir cuál usar según cómo llega el grupo ese día. La finalidad de fondo es una sola: que el tiempo de ensayo rinda más sin agregar minutos ni desgastar la paciencia del coro.
Este curso se dictó entre febrero y noviembre de 2025. Si sos suscriptor nuevo accedés a las clases que se suban a partir del día de tu suscripción; los resúmenes en PDF de las clases anteriores se piden por el formulario de contacto.
El recurso que vemos en la clase de hoy es un juego llamado YA!
sirve para trabajar:
concentración
sincronicidad
compromiso con el trabajo
Pasar la energía
Esperar tu lugar
Timing para responder en el momento preciso
Dudas y consultas me describen por el formulario de contacto del curso
Aquí tienes una presentación breve de la Clase 2 de **"Al Fondo del Lugar"** en 50 palabras:
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En esta clase exploramos **"El Samurai"**, un dinámico juego grupal que mejora la concentración, coordinación y energía del coro antes de vocalizar. Mediante movimientos sincronizados y gritos desde el diafragma, este ejercicio desarrolla precisión y compromiso. Además, potencia el rendimiento coral y se adapta a distintos espacios y formatos de ensayo.
La tercera clase de *"Al fondo hay lugar"* introduce el ejercicio **"palmas coordinadas"**, diseñado para mejorar ritmo, precisión y sincronización grupal. Los participantes generan una "ola" de palmadas en ronda, asegurando sincronía perfecta. Se exploran variantes como marcar un pulso previo y cambiar la dirección con una doble palmada.
En la **Clase 4 de "Al fondo hay lugar"**, exploramos la importancia de adaptar la preparación previa a la vocalización según el estado del grupo, diferenciando entre ejercicios de activación o relajación. Luego, introducimos un juego teatral diseñado para desarrollar concentración, sincronización y comunicación no verbal en el coro. A través de tres niveles de dificultad, el ejercicio fomenta la percepción del otro, la escucha activa y el trabajo en equipo, fortaleciendo habilidades escénicas y de integración grupal. Además, se brindaron recomendaciones clave sobre postura, mirada, desplazamiento y regulación del tiempo para optimizar la experiencia y lograr un flujo armónico en la dinámica del juego.
En la clase 5 de *Al Fondo Hay Lugar*, se aborda la importancia de la escucha activa y la adaptación al entorno armónico dentro del coro. Se presenta una estrategia para mejorar la afinación y la interpretación colectiva, permitiendo a los coreutas desarrollar una mayor sensibilidad auditiva y una mejor integración en el conjunto. La clase destaca la necesidad de ajustar el ejercicio según la experiencia del grupo y ofrece recomendaciones para implementarlo de manera progresiva, asegurando resultados efectivos a largo plazo.
En esta clase se presentó el juego *Zip Zap Boing*, una dinámica grupal para mejorar ritmo, precisión y coordinación. Se explicó su funcionamiento, combinando gestos y comandos en secuencia. Luego, se agregó un pulso con los pies, aumentando progresivamente la velocidad sin perder estabilidad rítmica ni energía expresiva.
En la clase 7 exploramos una variante del juego “Zip Zap Boing” usando escalas musicales. A través de gestos y canto colectivo, se trabaja la comprensión de la estructura de las escalas, la memoria auditiva y el reconocimiento de notas, incorporando variantes con salto, cambio de dirección, pulso y registro.
La clase 8 propone un juego de numeración grupal para activar al coro física y mentalmente antes del ensayo. Combina desplazamiento, atención y señales rítmicas con palmadas, promoviendo percepción, coordinación y sentido de conjunto. Es adaptable, lúdico y eficaz para comenzar cualquier sesión coral con energía y concentración.
La clase 9 de Al fondo hay lugar presenta el juego "Cámara lenta, cámara rápida", una actividad dinámica para trabajar la coordinación, la concentración y la independencia corporal y vocal del coro. Puede aplicarse antes, durante o después de la vocalización, adaptándose a distintos niveles de dificultad.
La clase 10 introduce un juego coral de concentración y anticipación en dos versiones: una básica, con nombres en ronda, y otra más compleja, donde se nombra a alguien distinto al vecino. Ideal para comenzar ensayos, el ejercicio entrena atención, ritmo grupal y habilidades clave como la anticipación coral.
En esta clase aprendemos un recurso aplicable durante la vocalización coral, que permite generar armonías estáticas o clusters a partir de ejercicios al unísono o fragmentos de repertorio. A través de consignas claras y variantes creativas, se estimulan la escucha, la precisión y la participación activa de cada cantante.
En esta clase se propone un juego de reconocimiento de timbres entre cuerdas, ideal para entrenar la escucha y fomentar el empaste vocal. Aplicable en cualquier momento del ensayo, el ejercicio requiere adivinar quién canta, guiándose solo por el oído. Su práctica constante potencia habilidades auditivas esenciales.
En esta clase usamos el juego Zip Zap Boing para distribuir una melodía entre los coreutas, reforzando ritmo, afinación y escucha activa. Además, sirve al director como herramienta diagnóstica vocal encubierta. Se recomienda usar melodías simples y conocidas, y puede adaptarse a diversas formaciones del grupo.
En esta clase comparto una herramienta rápida y eficaz para activar la concentración coral: enseñar en tres minutos un canon, colíbeto o arreglo sencillo de memoria. Ideal para retomar el ensayo tras una pausa, este recurso favorece la atención, la memoria y el entusiasmo del grupo sin necesidad de partituras.
Ejercicio de respiración polirrítmica: usando gestos con 1-4 dedos y dividiendo el coro en secciones, alternamos negras, corcheas, tresillos y semicorcheas sobre un mismo pulso. Se entrena apoyo diafragmático, subdivisión y escucha grupal, con variantes cantadas y progresión hacia 6/8, ideal para preparar repertorio complejo.
En la clase 16 practicamos un ejercicio de vocalización-articulación: sobre una nota fija cantamos cuatro corcheas y una blanca con /i/, variando las consonantes m, l, r, t y p para explorar legato y staccato. Se conecta con el «dim» rítmico de la clase 15 y optimiza ataques y aire.
Esta clase presenta un juego avanzado de discriminación auditiva. Una cuerda entera canta y el director indica a un integrante que cese. Otra cuerda, sin ver, debe identificar quién dejó de cantar, agudizando así la capacidad de escucha del coro.
La clase 18 presenta el juego “Si yo digo, vos decís”, un ejercicio breve y dinámico que despierta la atención y la respuesta colectiva del coro mediante antónimos verbales y variaciones de tempo. Ideal como calentamiento, refuerza terminología musical, promueve liderazgo rotativo y consolida la cohesión grupal.
En esta clase se presenta un juego corporal de palmas en movimiento para desarrollar la concentración, el pulso grupal y fomentar la
participación equitativa.
Es ideal para iniciar ensayos, retomar después de descansos o reactivar la energía grupal.
La clase 20 introduce un juego coral basado en la transmisión de una sílaba cantada (“Zum”) acompañada de un gesto. A través de este recurso lúdico, se trabajan la afinación precisa, la escucha activa y la expresión dinámica, todo en un clima distendido que favorece la atención grupal y el disfrute compartido.
La clase 21 presentó el juego “Pasaje de Estímulos”, ideal para trabajar concentración, sincronización y respuesta grupal. Se presenta su versión básica, replicando un gesto en ronda, y se introdujeron variantes con crescendo y diminuendo, además de pautas específicas para enriquecer el ejercicio en próximos ensayos.
Exploramos el juego “Maya Dice”, una adaptación coral del clásico “Simón dice”. Este recurso potencia la concentración, el humor y la atención del coro. Al jugar, el grupo permanece activo, atento y unido, facilitando luego el trabajo musical. Ideal para romper rutinas y afianzar vínculos en el ensayo
Se presentan dos nuevas variantes del juego "Pasaje de estímulos": una palma que circula en sentido contrario al gesto, y la figura del señalador serial, que agrega una consigna verbal. Ambas variantes elevan la dificultad y requieren mayor atención grupal, sin perder el enfoque lúdico.
La clase 24 presenta un ejercicio coral de una nota con sílaba fija durante 16 pulsos, enfocado en contar, dinámicas progresivas y articulaciones. Promueve la escucha grupal y la autonomía del cantante. Se propone una práctica escalonada, con versiones más complejas para el futuro.
La clase 25 presenta una variante del ejercicio armónico de la clase anterior, incorporando armonía entre cuerdas sobre el patrón silábico “Mim, mem, mam, mom, mum”. Se proponen múltiples variantes dinámicas, rítmicas y tímbricas, con énfasis en la escucha grupal.
La clase 27 introduce un sencillo ejercicio de confianza tomado del teatro: en parejas, uno se deja caer hacia atrás y el otro lo sostiene. La dinámica promueve confianza mutua, responsabilidad y cohesión en el grupo coral. Se recomienda aplicarlo tras juegos previos que preparen al coro para esta experiencia.
La clase introduce un juego de atención y reacción en el que los integrantes caminan por la sala cruzándose y mencionando el nombre de otra persona del grupo, nunca la que miran. Se trabaja la concentración, la memoria y la velocidad de respuesta, incrementando la dificultad con tiempos límite y consignas de movimiento con objetivos claros.
La clase presenta un juego rítmico basado en palmas, inspirado en Jonas Rasmussen, para dinamizar ensayos y fortalecer la atención y coordinación grupal. Se divide al coro en dos y luego en cuatro grupos, respondiendo a señales manuales del director. Un recurso lúdico ideal para generar energía y cohesión coral.
La clase presenta un recurso de Tori Longdon basado en la asociación entre dedos y notas (DO, RE, MI, FA, SOL). El coro responde cantando según el dedo mostrado, primero en conjunto y luego dividido en dos grupos. Ejercicio simple, creativo y adaptable, ideal para concentración y coordinación coral.
Material complementario, para agregar recursos a los 30 que ya hemos visto en las clases. Voy a intentar subir uno cada viernes
En el blog, sobre técnica de ensayo:
Los materiales escritos que acompañan las clases se elaboran con asistencia de inteligencia artificial. El contenido y el criterio pedagógico son míos. Cómo uso la IA