¿Cómo escribir un arreglo a dos voces que suene completo, respete la canción de partida y resulte natural para quienes lo cantan? «Arreglos a 2 voces» combina escucha, análisis y escritura para explorar el instrumento coral en su formato más reducido. A lo largo de cuatro clases, el curso desarrolla técnicas de armonización y una metodología de proyecto que conduce desde la elección de una canción hasta la realización de un arreglo con principio, desarrollo, final e intención estética.
El curso está destinado principalmente a músicos y estudiantes de música interesados en los arreglos vocales. Continúa los contenidos de «Mi primer arreglo coral», cuya revisión se recomienda para recuperar nociones previas sobre melodía, forma, armonía y escritura para voces. Cada clase propone tareas de transcripción, análisis y composición: la práctica no aparece como complemento, sino como el medio necesario para aprender a manejar los recursos estudiados.
La primera clase examina para quién se escribe cuando se trabaja a dos voces. El orgánico es la conformación concreta del conjunto: cantidad y tipo de voces, solistas o cuerdas corales, registros, tesituras y combinaciones tímbricas. No produce el mismo resultado escribir para dos sopranos, soprano y contralto, contralto y tenor, tenor y bajo o dos cuerdas no contiguas. Tampoco es equivalente asignar una línea a una solista o a toda una cuerda, porque cambia la densidad, es decir, la cantidad de voces que participan y el peso sonoro que generan.
Ejemplos de Gabriel Fauré muestran cómo un dúo puede funcionar como obra autónoma o aparecer dentro de una textura coral mayor. El motete «Maria, Mater Gratiae» permite comparar solistas, coro femenino y voces infantiles, mientras que el Ofertorio del Requiem presenta la combinación de contraltos y tenores dentro de una escritura a cuatro voces. Estos casos sirven para pensar el empaste, el registro, el contraste de densidades y la posibilidad de reservar determinadas partes para solistas o grupos.
La segunda parte del recorrido se concentra en las formas de construir una segunda voz. Las terceras y sextas paralelas conservan el ritmo, el texto y el contorno general de la melodía, pero deben adaptarse al cifrado y a las notas reales de cada acorde. La homorritmia es una textura en la que las voces comparten el mismo ritmo; la homofonía, en el sentido usado en el curso, agrega un movimiento melódico paralelo. Esta distinción ayuda a comprender por qué dos líneas pueden avanzar juntas rítmicamente sin mantener siempre el mismo intervalo.
La armonización por terceras exige observar si la melodía pasa por la fundamental de un acorde, porque en ese punto una tercera inferior puede quedar fuera de la armonía. También conviene decidir qué voz ocupará el registro superior: el oído suele reconocer como principal la línea más aguda. Las combinaciones de voces femeninas y masculinas transforman intervalos reales de tercera en sonoridades de sexta y obligan a revisar la tonalidad, la tesitura y la comodidad de cada cantante. La clase trabaja estos problemas con ejemplos como «El escondido de la alabanza», «Nuestro México, febrero 23» y «Bañar la luna», de María Elena Walsh, en la versión de Luna Monti y Juan Quintero.
La tercera clase amplía la caja de herramientas. Las cuartas y quintas paralelas pueden provocar una rearmonización porque sus notas no siempre coinciden con el cifrado original. El pedal armónico sostiene o reitera una nota mientras la melodía y los acordes cambian. La voz armónico-melódica combina una línea cantable con notas capaces de definir la sucesión de acordes. La acción melódica complementaria hace que una voz se mueva cuando la otra descansa y puede producir una contramelodía, es decir, una línea con identidad propia que dialoga con la melodía principal.
El ostinato es un motivo rítmico o melódico que se repite de manera persistente; para funcionar con alturas definidas necesita una armonía compatible o recurrente. La imitación presenta un mismo motivo sucesivamente en ambas voces y genera cohesión, aunque en el arreglo popular suele requerir ajustes para adaptarse a la progresión armónica. La clase analiza estas técnicas mediante canciones como «Nubes negras», de Pedro Aznar; «Cajita de Olinalá», de Horacio Salinas con poema de Gabriela Mistral; «Aprendizaje», de Charly García; y «Cactus» y «De música ligera», de Gustavo Cerati.
La última clase diferencia un ejercicio de armonización de una obra musical terminada. Un arreglo no es una simple transcripción de la versión original: debe considerar el texto, la forma, el contexto histórico y estilístico, los rasgos del género, las posibilidades del conjunto destinatario y una intención expresiva propia. Para organizar esas decisiones, el curso propone siete pasos: investigar el contexto histórico-estilístico; realizar el análisis morfológico; transcribir la melodía y elaborar el esquema armónico; analizar el orgánico; buscar materiales motívicos; inventariar la caja de herramientas; y diseñar el esquema del arreglo.
El esquema permite imaginar el arreglo completo antes de escribir notas. Allí se definen introducción, interludios, cierre, texturas, tratamiento del texto, onomatopeyas, acompañamiento instrumental, armonía, dinámica, articulación, carácter y fraseo. También obliga a resolver dos cuestiones centrales: la conducción horizontal de cada voz, para que sea cómoda y expresiva, y el movimiento rítmico que evita vacíos entre frases o secciones, especialmente en un arreglo a capela.
Al finalizar, cada estudiante cuenta con recursos para comparar soluciones, elegir las que mejor respondan a una canción y organizar un proyecto de escritura completo. La utilidad práctica del curso es pasar de una melodía aislada a un arreglo coral a dos voces coherente, cantable y estilísticamente fundamentado, mediante un proceso que reduce decisiones improvisadas y pone la experiencia vocal de los intérpretes en el centro.
En la clase de hoy vamos a explorar a fondo las posibilidades de la escritura a dos voces
La escritura a dos voces puede ser una composición, o un arreglo, puede ser para dos personas, o para un grupo de personas, puede ser para voces del mismo registro o de diferente registro, puede ser para dos voces femeninas, para dos voces masculinas, o para cualquier otro tipo de combinación
Cualquier persona que tiene el oficio de componer, y un arreglador es en cierta forma un compositor, sabe la importancia de conocer a fondo las características y posibilidades del instrumento para el cual quiere componer, o del grupo instrumental, para el que quiere componer
Ocurre lo mismo con la voz, con los diferentes tipos de grupos vocales, y los diferentes tipos de coro que se pueden armar con voces humanas
Este análisis que propongo de las características de la escritura vocal a dos voces lo vamos a hacer a través de la apreciación auditiva
Así que voy a ir haciendo algunas descripciones, desarrollando algunos conceptos, y combinando con la escucha de algunos ejemplos
La voz que se compone por debajo o por encima de la melodía, a intervalos de 3ra o 6tas paralelas, debe tener el mismo dibujo melódico que la melodía principal
Otro punto obvio es decir que las notas con las que vamos a construir la 2da voz van a pertenecer a los mismos acordes con los que acompañamos a la melodía principal, las dos voces utilizan el mismo cifrado
Aunque, como digo, esta es una cuestión obvia, al mismo tiempo es sumamente importante, y ahora les voy a explicar por qué
Duplicar la melodía principal a intervalos diferentes a los de tercera tiene la cualidad de no agregar ningún elemento nuevo en el aspecto motívico a la partitura que estamos creando
Al mismo tiempo, al tener el mismo ritmo, y la misma letra, y al estar la melodía en la voz superior, el contorno general de la melodía se refuerza, las características de la melodía principal quedan aún más en evidencia
En el caso de ser arreglos a capelaa, la selección de intervalos que elijamos utilizar para construir la segunda voz puede, o bien reforzar la conducción armónica, reforzar el cifrado original con el que está pensada la melodía principal, o bien , podemos provocar un cambio en la armonización
Ya hemos visto a fondo todas las potencialidades de lo que podríamos llamar el instrumento ‘Coro a dos voces’
También hemos visto una serie de recursos de armonización a dos voces
Si se tratara únicamente de escribir una melodía, y componerle una segunda voz, con esto que hemos visto sería suficiente
Pero cuando hablamos de hacer un arreglo, estamos hablando de escribir algo un poco más complejo que simplemente una melodía con una segunda voz
Desde mi punto de vista, tiene que haber una diferencia entre hacer algo muy parecido a un ejercicio, y componer una obra musical
un arreglo coral es ni más ni menos eso, una obra musical