¿Cómo pasar del reconocimiento de acordes a la creación de una armonización coherente para una melodía? Este segundo curso de armonía para principiantes continúa los contenidos de Armonía I y los aplica a cuatro tareas concretas: comprender las funciones tonales, analizar progresiones y cadencias, armonizar melodías sencillas y modificar progresiones mediante recursos básicos de rearmonización. Cada clase combina conceptos, audición y ejercicios para realizar con partitura o instrumento.
La primera clase diferencia tonalidad y modalidad. La tonalidad es la organización jerárquica de un conjunto de sonidos alrededor de una tónica; la modalidad es la selección y disposición particular de esos sonidos respecto de ese centro. El curso se concentra en el sistema tonal mayor y utiliza la escala diatónica, las armaduras y los acordes estudiados previamente para observar relaciones de estabilidad e inestabilidad.
Los acordes se agrupan en tres funciones. La función de tónica representa reposo y estabilidad, y en modo mayor comprende principalmente los grados I, III y VI. La subdominante cumple una función de transición y reúne los grados IV y II. La dominante concentra la mayor tensión y tendencia de resolución, especialmente en V y VII. Escuchar estos grupos permite reconocer que dos acordes distintos pueden desempeñar un papel semejante dentro de la frase.
La clase analiza las tendencias de cada grado mediante ejemplos en do mayor. El enlace V-I produce la relación más fuerte entre tensión y reposo; II o IV pueden conducir hacia V o hacia acordes de función tónica; y VII, por contener la sensible y el cuarto grado de la escala, muestra una fuerte dirección hacia I. La propuesta es ejecutar y escuchar estas relaciones hasta vincular el concepto teórico con una sensación auditiva identificable.
La segunda clase define una progresión armónica como una sucesión de acordes organizada por una lógica interna. Se estudia el movimiento de fundamentales —la distancia entre las notas fundamentales de acordes consecutivos— y se comparan enlaces por cuarta o quinta, por tercera o sexta y por segunda. Las inversiones no alteran la función del acorde, pero modifican la línea del bajo y el modo en que se percibe el recorrido.
Una cadencia es una fórmula armónica que produce reposo, cierra o suspende una frase, confirma la tonalidad y contribuye a la forma. La cadencia auténtica enlaza dominante y tónica; puede ampliarse con II o IV y resulta perfecta cuando V e I están en estado fundamental. La plagal conecta subdominante y tónica. La semicadencia termina sobre la dominante y deja la frase suspendida. La cadencia rota parte de V pero evita I y resuelve, por ejemplo, en VI o III. La frigia, propia del modo menor, enlaza IV en primera inversión con V mediante un semitono descendente en el bajo.
Los cinco tipos se relacionan con distintos grados de puntuación musical: una conclusión fuerte, un cierre complementario, una pausa o una expectativa abierta. La práctica propone analizar progresiones en partituras y cifrados, ejecutar cadencias en varias tonalidades y reconocerlas auditivamente.
La tercera clase presenta un método para armonizar una melodía diatónica con tríadas y algunos acordes con séptima. Armonizar no significa agregar acordes de manera arbitraria, sino descubrir y evaluar alternativas compatibles con el sentido armónico de la frase. Cada nota puede integrar tres acordes diatónicos porque puede funcionar como fundamental, tercera o quinta. En fa mayor, por ejemplo, la nota do puede pertenecer a do mayor, la menor o fa mayor.
El procedimiento comienza por establecer la tonalidad y anotar las tres posibilidades de cada sonido. Después se divide la melodía en frases, se identifican los puntos de llegada y se trabaja de atrás hacia adelante. Una frase puede cerrar en V mediante semicadencia o en I mediante cadencia auténtica o plagal. Elegidos los cierres, se completan los acordes anteriores según sus funciones y tendencias.
El curso insiste en que varias soluciones pueden ser correctas. Dos armonizaciones pueden respetar las notas de la melodía, articular frases claras y utilizar cadencias coherentes, pero producir recorridos diferentes. Compararlas al oído permite tomar una decisión musical argumentada y no sólo aplicar una fórmula.
La cuarta clase introduce la rearmonización, es decir, la modificación de los acordes asignados a una melodía o progresión. Se utilizan recursos diatónicos sencillos: añadir acordes para aumentar la actividad, sustituir un acorde por otro de la misma función, quitar acordes para simplificar o combinar los tres procedimientos. La sustitución funcional conserva el papel de tónica, subdominante o dominante, aunque cambia el movimiento de fundamentales y parte del color sonoro.
El ritmo armónico es la ubicación, frecuencia y duración de los cambios de acorde. Agregar un acorde de la misma función dentro de una armonía sostenida produce una modificación suave; introducir una función más alejada genera un contraste mayor. También se observa la relación entre tiempos fuertes y débiles, la cantidad habitual de acordes dentro de un compás de cuatro tiempos y la conveniencia de evitar síncopas de función tonal que vuelvan confuso el movimiento armónico.
Al finalizar, los participantes podrán reconocer funciones por su grado de estabilidad, analizar movimientos de fundamentales y cadencias, proponer una armonización diatónica para una melodía breve y crear variantes mediante agregado, sustitución o eliminación de acordes. Estas herramientas sirven para comprender canciones, preparar arreglos, revisar acompañamientos y entrenar el oído para anticipar tensión, dirección y reposo dentro del sistema tonal.
En esta clase vamos a abordar los conceptos de tonalidad y modalidad, y también vamos a ocuparnos de las funciones tonales que cumplen los acordes dentro de una tonalidad, cuestión que nos va a servir para las clases que siguen.
En esta clase vamos a trabajar sobre el concepto de progresión armónica y cuáles son los elementos a tener en cuenta. También vamos a ver a que se refiere el concepto de cadencia y cuáles son los tipos de cadencias que existen.
En esta clase vamos a trabajar con la armonización de melodías sencillas utilizando armonías diatónicas y acordes tríadas. Se sugieren algunos procedimientos para comenzar a ejercitarse y luego te propongo algunas ejercitaciones para hacer en casa.
En esta última clase vamos a ver las rearmonizaciones más sencillas que podemos hacer en una progresión armónica, siempre utilizando acordes diatónicos esta vez incorporamos acordes cuatríadas. Estudiaremos la sustitución de acordes de la misma función tonal y el ritmo armónico.