¿Qué puede observar un cantante o director de coro antes de intentar corregir su postura o su respiración? Este curso de Marysol Becerra Lojo introduce la Técnica Alexander como un proceso de conciencia y reeducación del uso corporal. A través de conceptos y ejercicios, invita a reconocer respuestas habituales, pausar antes de actuar y explorar una coordinación más amplia entre cabeza, cuello, columna, respiración y voz.
La Técnica Alexander es un método educativo desarrollado por Frederick Matthias Alexander para revisar hábitos de movimiento y reacción. Según la historia presentada en el curso, Alexander era actor y comenzó su investigación al observar qué hacía con su cuerpo cuando perdía la voz durante sus actuaciones. El método no enseña una posición fija: trabaja sobre la manera en que una persona se organiza mientras está de pie, camina, se sienta, habla o canta.
Origen y control primario
La primera clase explica el origen del método y define el control primario. Dentro de la Técnica Alexander, el control primario es la relación dinámica entre cabeza, cuello y columna que organiza el resto del movimiento. La observación se concentra en evitar que la cabeza sea empujada hacia atrás y abajo, permitir libertad en el cuello y reconocer la articulación atlanto-occipital, situada entre el cráneo y la primera vértebra cervical.
Las prácticas comienzan frente a un espejo: estar de pie, caminar y observar qué cambia ante el estímulo de moverse. Después se exploran flexiones desde la cadera y descensos del torso, atendiendo al peso de la cabeza y a la continuidad de la columna. El objetivo no es imitar una forma exterior, sino percibir la secuencia con la que se inicia y sostiene la acción.
Uso de sí, hábito y descanso constructivo
La segunda clase presenta el “uso de sí” como la manera integrada en que una persona emplea cuerpo, pensamiento y emoción en cada actividad. Un hábito es una respuesta aprendida por repetición que puede ejecutarse de modo automático. El pensamiento reflexivo propone observar esa respuesta y crear un intervalo para elegir otra organización.
El ejercicio central se realiza acostado boca arriba, con la cabeza apoyada sobre libros y las rodillas flexionadas. Esta posición se utiliza como descanso constructivo: reduce las demandas de sostén, permite percibir el peso y ofrece un contexto para observar la respiración y las tensiones sin intentar corregirlas por fuerza.
Inhibición, dirección y reeducación del movimiento
La tercera clase profundiza dos términos específicos. Inhibición es la decisión de no ejecutar de inmediato la respuesta habitual ante un estímulo; no significa inmovilidad, sino una pausa consciente antes de actuar. Dirección es la formulación de consignas mentales —por ejemplo, permitir libertad en el cuello o longitud en la columna— mientras se mantiene esa pausa.
El curso trabaja la secuencia estímulo, respuesta y experiencia. Una práctica de rolado y movimientos de piernas desde la posición acostada permite explorar acciones lentas sin abandonar la relación entre cabeza, cuello y columna. La velocidad reducida facilita observar cuándo aparece esfuerzo adicional y ensayar una alternativa.
Tórax y respiración
La cuarta clase se ocupa del tórax, el diafragma y el psoas. En el marco del método, la respiración se observa como parte de una coordinación corporal completa y no como una acción aislada que debe imponerse. La clase relaciona la movilidad del torso con la organización de la columna y propone ejercicios para percibir expansión en diferentes direcciones.
El psoas es un grupo muscular profundo que conecta la zona lumbar con los fémures y participa en la relación entre tronco y piernas. El curso lo utiliza como ejemplo de interdependencia: ningún músculo trabaja separado del resto. Las consignas buscan dejar espacio para la respiración mientras se conserva la atención en el control primario.
Técnica Alexander y voz
La última clase integra los conceptos con el acto de hablar y cantar. Se observan los músculos del rostro, los ojos, la mandíbula, los labios, la lengua, la laringe y las cuerdas vocales. Las prácticas invitan a reducir gestos innecesarios, explorar sonidos y vocales, y sostener la intención de libertad en cuello y columna durante la emisión.
La docente relaciona también el uso corporal de quien dirige con la comunicación no verbal del ensayo: la organización, la tensión o la disponibilidad del director forman parte de lo que el coro percibe. La Técnica Alexander se presenta así como una herramienta para observar el proceso de hacer música, no como una técnica para aprender por sí sola a cantar o dirigir.
Este curso es una introducción educativa al método y describe el enfoque de su docente. No reemplaza diagnóstico, rehabilitación ni tratamiento médico, fonoaudiológico o kinésico; ante dolor, mareos, dificultad respiratoria o alteraciones persistentes de la voz corresponde interrumpir la práctica y consultar a un profesional adecuado.
¿Para qué sirve este curso?
Al finalizar, quien participa puede reconocer conceptos básicos de la Técnica Alexander, observar hábitos ante estímulos cotidianos y aplicar una pausa reflexiva antes de moverse o emitir sonido. El curso ofrece un vocabulario y una serie de exploraciones para que coreutas, cantantes y directores estudien cómo organizan su cuerpo durante la respiración, la voz y el gesto musical.
QUE ES LA TÉCNICA ALEXANDER?
CUAL ES SU ORÍGEN?
QUÍEN ERA M. ALEXANDER?
BENEFÍCIOS
USO DE SI MISMO EN LA VIDA COTIDIANA
QUE ES EL HABITO?
PENSAMIENTO REFLEXIVO
CREAR UN NUEVO HABITO Y COMO PODEMOS CREAR UN NUEVO PENSAMIENTO, PARA UNA MEJOR COORDINACÍON
PRINCIPIO DE INIHIBICION Y DIRECCION DEL CUERPO EN MOVIMIENTO
LA RESPIRACION
EL DIAFRAGMA
EL PSOAS
TÉCNICA ALEXANDER: INTEGRAR CONCEPTOS
TÉCNICA ALEXANDER Y LA VOZ
POR QUÉ ES IMPORTANTE PARA LOS CANTANTES, COREUTAS Y DIRECTORES DE CORO