La palabra arreglo siempre da la sensación de que hay algo roto que hay que reparar. Camilo Matta cuenta que le hizo ruido durante años, hasta que encontró otra definición que le cerró mucho mejor: el arreglador no arregla, pone en regla. Toma una obra que ya tiene identidad propia —a veces nada más que una línea melódica con un cifrado— y la adapta para que pueda ser cantada por un coro, por un solista con piano o por una orquesta. Sobre esa idea se apoya todo este curso.
«El arreglo y la tarea del arreglador en el canto coral» analiza seis arreglos de orgánicos distintos a lo largo de siete clases, con la partitura a la vista en cada caso.
En un porcentaje altísimo de los casos, a un arreglador le toca escribir para coro mixto: soprano, alto, tenor y bajo. Por eso, cuando aparece una situación distinta, cuesta. Este curso ataca justamente esas situaciones: un coro de iniciación donde los chicos todavía no tienen las tesituras delimitadas y no hay sopranos y contraltos definidas ni tenores y bajos claros; un cuarteto vocal femenino; un SAB —soprano, alto y barítono— que es la formación habitual cuando hay pocos varones, en coros juveniles o de adultos mayores; un coro de niños a tres voces con instrumentos.
Las obras trabajadas son «Carpa salteña», una zamba de Juan José Solá, hijo del Payo Solá; «El quebradeño», el carnavalito de los Hermanos Ábalos, a cuatro voces mixtas; «Zamba azul» para cuarteto vocal femenino con guitarra o piano; «Ay morena» a tres voces mixtas con percusión; «Cuando» a cuatro voces con flauta y bajo; y «Los pastores», para coro de niños a tres voces con flauta y violín.
El primer trabajo práctico del curso no es escribir un arreglo sino elegir la tonalidad, y la clase explica por qué eso es lo fundamental. La tonalidad determina qué voz va a llevar la melodía, si esa melodía se comparte o no con otra cuerda, y una cantidad de cosas que hacen al color, a la densidad y a la textura. Elegir bien la tonalidad es lo que permite después desarrollar el arreglo con un plan de trabajo, sabiendo qué recursos se van a necesitar.
Las consignas se dan sobre canciones conocidas y de géneros distintos, para no caer siempre en el mismo tipo de repertorio: «Doña Ubenza», el huayno de Chacho Echenique, y «Canto versos», de Jorge Fandermole, con la tarea de elegir tonalidad y armar un plan para dos orgánicos, un coro de niños a dos voces y un SAB.
Una clase entera se dedica a un recurso que aparece siempre y del que casi no se habla. Las onomatopeyas son vocablos silábicos que en sí no significan nada —lu, la, le, po, dum, pa— y que combinados de cierta manera sostienen el acompañamiento. Cuando el arreglador decide que la melodía y el texto queden en una sola voz o en un dúo, el resto del coro tiene que hacer algo: ahí entran. Con vocales abiertas para las notas largas, y con consonantes que precisan el ataque y la duración cuando el ritmo es más picado. La función de esas voces es acompañar de manera melódica, armónica y rítmica sin entorpecer el discurso principal.
Una de las clases da el contexto histórico. Cuando la tradición coral llegó a la Argentina con los inmigrantes, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, casi todo el repertorio era música europea compuesta originalmente para coro, sacra o profana. Eso empezó a cambiar en el siglo XX de la mano de algunos directores: Manuel Gómez Carrillo, santiagueño, recopilador y folclorista, al frente del coro de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires en los años cuarenta y cincuenta, no solo hizo adaptaciones de material que él mismo había recopilado sino que se asoció con Carlos Guastavino para estrenar obras y arreglos.
Ese fue el puntapié de un proceso que se consolidó en los años ochenta, cuando empezaron a aparecer arregladores que tomaron ideas de los grupos vocales de los sesenta y setenta y las llevaron al coro tradicional a cuatro voces, con otra sonoridad y otro criterio.
Camilo Matta fue durante más de quince años arreglador del coro Niños Cantores de La Rioja, y varias de las decisiones que explica vienen de ahí: escribir muy sencillo cuando el coro recién se formaba, ir incorporando dificultad a medida que el grupo evolucionaba, y resolver adaptaciones para compromisos institucionales concretos.
Al terminar, quien hace el curso tiene un método para encarar un arreglo desde cero: decidir la tonalidad con criterio, repartir la melodía según el coro real que tiene enfrente, elegir la textura de cada sección y resolver el acompañamiento de las voces que no llevan el texto. Y, sobre todo, poder trabajar con el coro que existe —con sus pocos varones, sus registros sin terminar de asentar o sus voces blancas— en lugar de con el coro ideal de cuatro voces que rara vez se tiene.
En esta clase veremos cómo pensar un arreglo para un coro novato, o con alguna trayectoria pero con voces femeninas y masculinas sin clasificar en agudas y graves, es decir, un coro con una voz femenina y una voz masculina
veremos además una opción y criterios para escribir una introducción para el arreglo, una cuestión que analizaremos en clases posteriores, en especial en la clase 3 , y que formará parte de una de las actividades prácticas que se solicitarán
En esta clase vamos a analizar los recursos compositivos utilizados en el arreglo del “Carnavalito Quebradeño”, para coro a 4 voces mixtas, a capella o con acompañamiento armónico
veremos cómo utilizar elementos melódicos y rítmicos característicos de un género en la esritura vocal, y cómo aplicar diferentes tipos de texturas para evitar la monotonía en un arreglo
En esta clase vamos a analizar el arreglo de Zamba Azul para grupo vocal femenino
No siempre un arreglo pensado para grupo vocal puede funcionar en un coro, y viceversa, vamos a hablar de ese tema, hay variables que dependen del arreglador, y otras que dependen del director, que elige la obra para interpretar y con quién la va a interpretar
veremos qué elementos se pueden utillizar al hacer un arreglo para un grupo más avanzado en sus posibilidades musicales, cómo explotar la tímbrica de 4 voces femeninas, y cómo se puede combinar/complementar el trabajo armónico del conjunto vocal con el acompañamiento armónico
En esta clase vamos a trabajar con una melodía de características muy diferentes a las de las 3 clases anteriores
“Ay moren” es una baguala recopilada por Isabel Aretz, es decir que es música de transmisión oral, es decir que no hay un registro escrito previo, que nos indique sus características del origen, tanto de la música como del texto
analizaremos herramientas y recursos para esribir partes vocales muy sencillas, que aporten sonoridades variadas, para un coro inicial
y veremos también el papel de la percusión en un repertorio donde ésta forma parte ineludible de la canción original
El arreglo que analizamos en esta clase tiene características muy diferentes a los de las clases anteriores: la canción original no es música folklórica, es un arreglo a 4 voces mixtas, pero pensado para coro juvenil, y tiene acompañamiento de dos instrumentos, además del instrumento armónico
veremos qué recursos son los más convenientes al escribir para voces juveniles, y cómo instrumentar para este tipo de coros
Hoy vamos a analizar y escuchar un arreglo que tiene 2 características sobresalientes: pertenece al repertorio navideño, y es un arreglo para voces infantiles
veremos qué recursos utilizar para que el arreglo tenga variedad e interés, aprovechando las diferentes combinaciones posibles entre instrumentos y voces, sin elevar el nivel de dificultad del mismo, todo esto aplicado a una canción con forma que se repite numerosas veces
En esta clase extra vamos a desarrollar 2 temas muy importantes, transversales a todos los arreglos analizados en este curso: el uso de onomatopeyas, y los sub- textos o textos secundarios
Veremos los criterios que podemos tener en cuenta para elegir onomatopeyas, o cómo extraer, del texto principal, los textos para las voces que hacen el acompañamiento
Los arreglos corales de Gus Espada, con las voces disponibles de cada uno, están en la biblioteca de partituras.
En el blog, sobre arreglos y adaptaciones:
Los materiales escritos que acompañan las clases se elaboran con asistencia de inteligencia artificial. El contenido y el criterio pedagógico son míos. Cómo uso la IA