Es lo que hay- Fundamentos de Técnica de Ensayo

Portada del curso Es lo que hay- Fundamentos de Técnica de Ensayo

Docente:

Gustavo Espada

22 min

Nº Clases: 6

¿Para qué ensayamos? La pregunta es tramposa, y las respuestas posibles dicen bastante sobre cómo conducimos. Se ensaya para aprender el repertorio, se ensaya porque con ese coro uno se gana la vida, y la respuesta más común es que se ensaya para preparar el concierto. Todas son válidas. Pero William Dehning, director de coros estadounidense, lo dio vuelta con una frase que cuesta al principio y después no se olvida: yo vivo para ensayar, la actuación es un subproducto del ensayo. «Es lo que hay» arranca de ahí para construir los fundamentos de la técnica de ensayo. Lo dicta Gus Espada, director de coro.

El ensayo vale por sí mismo

La hipótesis del curso es que el ensayo tiene valor propio, no solo instrumental. Es el lugar donde se puede experimentar, probar cosas y descartarlas; donde uno crece como músico y hace autocrítica; donde los cantantes aprenden, descubren su voz y la desarrollan, si se lo permitimos; donde el coro conecta con la música y entre sí. Muchos directores han tenido en un ensayo momentos de expresividad que después no pudieron replicar en ningún concierto. Si el ensayo es apenas la preparación para otra cosa, terminamos tratándolo como un trámite, y ese tratamiento se nota.

Los tres objetivos de un ensayo

El primero es técnico: obtener el mejor resultado musical posible, en el menor tiempo posible y con el menor esfuerzo vocal posible. Las tres partes pesan. El tiempo y la voz de los cantantes son recursos limitados, y conviene pensarlos como energías no renovables: el sol y el viento van a estar siempre, el petróleo no. Las voces se cansan y se desgastan, a veces en períodos muy cortos. Y el tiempo de ensayo no es solo el del director: en un coro amateur cada cantante decidió dedicar dos, cuatro o seis horas semanales de su vida a venir a cantar.

El segundo objetivo es promover el crecimiento estético y personal de quienes cantan. Ensayar no es solo convertirse en mejores músicos, sino en mejores personas a través de la música. Escuchar al otro, ajustarse, ceder el protagonismo, sostener una frase entre todos: eso tiene un valor formativo que va mucho más allá de afinar la tercera de un acorde. Ensayar se trata de convertirse, no de ser: todavía no somos lo que vamos a llegar a ser.

El tercero se explica con un experimento. En el test de atención selectiva del gorila invisible, se pide contar los pases que se hacen los jugadores de blanco. La respuesta correcta es quince, pero casi nadie ve al gorila que cruza la escena. Cuando un coro canta, el director escucha muchas cosas al mismo tiempo y tiene que jerarquizar qué trabajar primero. El riesgo es obsesionarse con un detalle —que todos corten la ese juntos— mientras los tenores se perdieron quince compases atrás y dejaron de cantar, y las contraltos están cantando una parte que no corresponde. No pasar por alto al gorila es el tercer objetivo.

Táctica y estrategia

La técnica de ensayo funciona en dos planos que conviene no confundir. Un director que solo tiene táctica resuelve lo urgente sin mirar lo importante, ni las consecuencias, ni los objetivos de largo plazo. Un director que solo tiene estrategia desatiende lo que el coro necesita en el aquí y ahora, los detalles que hacen al resultado del concierto que es mañana.

Las palabras en el ensayo

El coro no viene al ensayo a escucharnos hablar: viene a cantar. Parece obvio y no siempre lo es. Cada palabra que el director pronuncia mientras el coro no canta es tiempo que le quita al ensayo.

De ahí sale una herramienta concreta. Una buena consigna es clara, precisa y estimulante, tres propiedades tomadas de «Linterna mágica», el libro de Ingmar Bergman, que las aplicaba con sus actores. Clara significa que el cantante entiende exactamente qué tiene que hacer; precisa, que no hay ambigüedad sobre a quién va dirigida ni desde dónde hasta dónde se canta; estimulante, que da ganas de probar en lugar de paralizar. En la práctica se arma con tres elementos: quiénes cantan, qué tienen que hacer y desde dónde. «Bajos, mezzo forte, compás 32.» Cinco segundos.

Y hay dos palabras que cierran el círculo: «a ver». El procedimiento tiene tres pasos —escuchar, pedir y obtener—, y muchos directores hacen los dos primeros: escuchan, piden, explican, y después dan la entrada de la sección siguiente sin volver a lo que acaban de trabajar. «A ver» es la invitación a cantar de nuevo aquello que se trabajó. Sin ese tercer paso el trabajo queda incompleto.

La técnica de ensayo por capas

Cuando llega una obra nueva, la tentación —sobre todo al principio— es resolverlo todo junto: las notas, el ritmo, el texto, la afinación, el color, la dinámica. El resultado suele ser que el cantante se satura y comete errores en varios parámetros a la vez. Peor todavía: en lugar de corregirse, esos errores se fijan en la memoria muscular, y desaprender algo mal aprendido lleva mucho más trabajo que aprenderlo bien desde el principio. Las tensiones que aparecen durante ese aprendizaje quedan después en el sonido del coro.

La técnica por capas parte de una idea simple: en vez de pedirle al coro que resuelva todos los elementos al mismo tiempo, se los separa y se trabaja uno por vez. Se aísla el ritmo, por ejemplo, sin la presión de afinar, recordar notas, pronunciar bien el texto o hacer matices. Recién cuando esa capa está resuelta se suma la siguiente, hasta integrarlas todas.

Administrar el tiempo

El curso cierra la primera clase con una imagen que ordena todo lo demás. La música existe solo en el tiempo: no se puede tocar, no se puede guardar, no se puede volver atrás. Cada momento de un ensayo pasa y no vuelve. Y el tiempo también es prestado: como dice Dehning, somos mayordomos del tiempo del ensayo, no sus propietarios.

Nota: este curso tiene una modalidad «casi» presencial. Los suscriptores acceden a las clases que se suben con posterioridad a la fecha de suscripción. Los resúmenes en PDF de las clases anteriores se piden por el formulario de contacto.

Clase 1: Fundamentos y objetivos

Esta clase explora por qué ensayamos y qué buscamos lograr en cada ensayo coral. Presenta los tres objetivos de todo ensayo: el resultado musical, el crecimiento personal y estético de los cantantes, y la atención constante a lo esencial. Contrasta dos paradigmas de conducción: ensayo holístico y ensayo por capas.

Clase 2: La técnica de ensayo por capas

Esta clase presenta la técnica de ensayo por capas: aislar ritmo, altura, texto, articulación y dinámica para trabajarlos de a uno antes de integrarlos. También repasa el warm-up según Robert Shaw como caja de herramientas previa, el count singing, los ensayos parciales y la variedad de recursos dentro del ensayo.

Los materiales escritos que acompañan las clases se elaboran con asistencia de inteligencia artificial. El contenido y el criterio pedagógico son míos. Cómo uso la IA