¿Cómo saber si una obra va a funcionar con el coro? No hay manera de asegurarlo de antemano. A veces funciona y esa alineación de los planetas es pura felicidad; otras veces no, y la partitura termina en el fondo de la carpeta.
Hay un cuento chino sobre un granjero al que se le escapó el único caballo que tenía. Los vecinos fueron a consolarlo: "qué mala suerte". El anciano respondió: "no sé...". Al día siguiente el caballo volvió acompañado de diez caballos salvajes que se le unieron. Los vecinos volvieron a visitarlo: "qué buena suerte". El anciano: "puede ser...". Al otro día, el hijo del granjero se rompió una pierna intentando domar a uno de esos caballos. Los vecinos, otra vez: "qué mala suerte". El anciano: "habrá que ver". Y cuando llegó el ejército a reclutar jóvenes para la guerra, al hijo no lo llevaron por tener la pierna rota. Los vecinos, una vez más: "qué buena suerte". Y el anciano, otra vez: "puede ser".
Con el repertorio pasa algo parecido: nunca se sabe del todo si una obra va a rendir hasta que se la pone a prueba con el coro. Cuando un cantante pregunta "¿y la obra tal?", incomoda, porque no gusta la idea de abandonar una pieza solo porque no le fue bien a ese coro en particular.
La alternativa a quedarse con cara de buda en el ensayo, esperando ver si funciona o no, es conocer mucho repertorio: conocerlo, analizarlo, mirarlo bien antes de llevarlo a la sala. Cuanto más repertorio se conoce a fondo, menos depende la elección del golpe de suerte.