Pasos trabajar el empaste de tu coro


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El sonido de un coro se sostiene en tres pilares: afinación, balance y empaste. Son interdependientes, es decir, cada uno influye en los otros.

Cómo se afectan entre sí estos tres pilares

Dentro de una misma cuerda, un problema de afinación impide que los timbres individuales se fundan, y eso genera un problema de empaste. También el balance influye: voces de diferente caudal generan problemas de empaste, porque las voces grandes suelen tener problemas de control y las voces pequeñas se sobreexigen para igualar el caudal, lo que perjudica su sonido.

A nivel del coro en general también hay interacciones. Una cuerda con falta de apoyo tiende a generar calaturas (desafinaciones hacia abajo) que afectan la afinación general. Una cuerda con exceso de tensión provoca el efecto contrario: que se suba la afinación. Y una cuerda que suena desbalanceada respecto del resto —más fuerte o más débil— desequilibra los acordes y, con ellos, la armonía y la afinación del coro.

El empaste también puede generar problemas de balance. Es más fácil lograr que un coro empaste pidiéndole un sonido apretado, tensionando la voz: sale un sonido más blanco, sin vibrato, más fácil de afinar. Pero con esa técnica algunas cuerdas van a poder cantar más fuerte que otras, y eso desbalancea el coro. Además, cantar todo apretado dificulta manejar el rango dinámico: es difícil pasar de un mezzo forte a un forte o fortísimo, y eso genera problemas expresivos.

Por qué los extremos son más difíciles

La afinación, el balance y el empaste se resienten en los extremos de la dinámica y de la tesitura. Cantar fortísimo o pianísimo, así como cantar muy agudo o muy grave, exige una técnica vocal que no siempre está desarrollada, y ahí aparecen los problemas. Por eso es importante elegir un repertorio adecuado a las posibilidades técnicas del coro y a la etapa de desarrollo vocal del grupo.

El trabajo individual, la base de todo

Estos tres parámetros funcionan tanto a nivel del coro como dentro de cada cuerda, por eso es clave el trabajo individual con cada integrante: un coro es tan fuerte como el más débil de sus cantantes. Conviene alternar el trabajo con las cuatro cuerdas juntas con momentos de trabajo por cuerda sola, e incluso con un cantante o un grupo reducido dentro del ensayo general, para que se acostumbren a cantar solos delante del resto sin miedo ni vergüenza. También sirve planificar ensayos parciales por cuerda o individuales con los cantantes que necesiten más apoyo, en conjunto con el preparador vocal.

Para fortalecer a cada cantante conviene llevar un registro —mental o escrito— de sus características vocales, que empieza desde la prueba de voces y la clasificación, y se actualiza de manera regular. Cuanto mejor sea el trabajo de vocalización con el coro, mejores resultados se obtienen: la vocalización no es solo un calentamiento previo, sino un espacio con muchas opciones de trabajo.

Pasos para trabajar el empaste

Antes de empezar, hay que decidir qué tipo de sonido se quiere para el coro: lírico, natural y liviano, claro, oscuro, tenso o relajado. A partir de esa decisión conviene diseñar una estrategia de técnica vocal, con ejercicios concretos de vocalización orientados a ese objetivo sonoro.

Es fundamental que el coro tenga la actitud de escucharse a sí mismo: sin eso es difícil lograr buena afinación y buen empaste. Por eso algunos directores prefieren que los cantantes canten mezclados en vez de agrupados por cuerda. Da lo mismo cantar por cuerda o mezclado, lo importante es que se acostumbren a escucharse a sí mismos y a sus compañeros.

Conviene también analizar el repertorio según sus dificultades técnicas —vocales, armónicas, rítmicas, melódicas— y ordenarlo de lo más fácil a lo más difícil a lo largo del año, para empezar a trabajar el sonido desde ahí. Al elegir y trabajar el repertorio hay que tener cuidado con la dinámica: al inicio conviene buscar el empaste en la zona media (mezzo piano, mezzo forte) sin exigir todavía los extremos, porque requieren más desarrollo técnico. Lo mismo aplica para los agudos y los graves: primero hay que dar a los cantantes las herramientas técnicas y después pedirles que las apliquen en los extremos.

Hay que evitar buscar el empaste con soluciones fáciles. Pedir que el coro cante todo apretado logra empastar rápido, pero genera problemas técnicos en los cantantes. Lo mismo pasa con pedir un sonido engolado, empujando con el diafragma hacia adentro: se consigue un sonido grande rápidamente, pero no resulta agradable y también trae problemas técnicos.

Dos tips de técnica de ensayo

Dentro de cada cuerda, hay que identificar al cantante o los cantantes cuyo timbre se acerque más al sonido ideal buscado, y procurar que sean los que más se escuchen dentro de esa cuerda. El segundo tip es análogo pero con la afinación: identificar a los cantantes mejor afinados de cada cuerda y trabajar para que también sean los que más se escuchen. No siempre coincide el cantante de timbre ideal con el de afinación ideal, así que hay que ecualizar el trabajo para que ambos tengan protagonismo dentro de la cuerda.