Hace miles de años, el sumo sacerdote de un templo chino debía nombrar al nuevo guardián. Reunió a los candidatos y les dijo que el puesto sería para quien resolviera un problema. Les dejó un jarrón con una rosa pintada.
Los discípulos se amontonaron alrededor, perplejos: ¿qué problema representaba ese objeto con una rosa hermosa pintada en él? En un momento, uno de ellos tomó el jarrón con las manos y lo tiró al piso. Se rompió en mil pedazos. "Tú eres el nuevo guardián", dijo el sacerdote.
A los problemas hay que enfrentarlos y sacárselos de encima, aunque la solución parezca desproporcionada. En la vida de un coro hay varios que se postergan durante años porque no se sabe por dónde agarrarlos.
Problemas con el gesto de dirección. Es de los que más se arrastran, y de los que tienen solución más concreta: se resuelven tomando clases o haciendo un curso de técnica de dirección.
Dificultades para sostener un grupo estable. Acá la salida suele ser buscar asesoramiento externo, alguien que mire de afuera lo que desde adentro no se ve.
El coro cansado de cantar siempre lo mismo. Ese es el jarrón que hay que tirar al piso. Cambiar de repertorio implica estudiar material nuevo antes de llevarlo al ensayo, y ahí es donde la mayoría se detiene.
Para ese último caso, las clases de Miriam Alexandre sobre arreglos corales de música popular brasileña son una manera de entrar a un repertorio distinto con criterio, sabiendo qué pide cada estilo antes de repartir las partituras.
“Análisis De Arreglos Corales De Música Popular Brasileña Ritmo- Estilo- Tips De Pronunciación”
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