4 tips (y un bonus) de técnica de ensayo para ahorrar tiempo


Técnica de ensayo
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El director de coro tiene muy poco contacto semanal con su instrumento: solo el rato del ensayo. Por eso cada minuto cuenta, y hay técnicas concretas para no desperdiciarlo.

Tip 1: saber qué se quiere lograr en cada ensayo

No alcanza con llegar, hacer cantar un pasaje y decidir sobre la marcha. Conviene, antes del ensayo, mirar el fragmento a trabajar, calcular cuánto tiempo dedicarle, recordar qué problemas viene teniendo el coro con ese pasaje y pensar qué recursos usar.

Por ejemplo, en un pasaje contrapuntístico de "Peccantem me quotidie" de Cristóbal de Morales, donde entran tenor, bajo, y luego sopranos y contraltos juntas, el recurso puede ser elegir qué pares o tríos de voces armar primero, o usar una cuerda que esté segura como pivote para ir sumando las demás. Ese plan —qué cuerdas juntar y en qué orden— conviene anotarlo y llevarlo escrito al ensayo.

Otro ejemplo: en "Nicolette", la primera de las Trois chansons de Ravel, si el coro tiene problemas para afinar unos acordes con movimiento paralelo, un recurso es quitar el idioma y el ritmo, cantar nota por nota con calderones para escuchar la sonoridad, ayudar a afinar cuerda por cuerda, y recién después reincorporar ritmo, tempo y texto. Esto aplica un criterio central de la técnica de ensayo: una vez detectado el parámetro que genera la dificultad, aislarlo, trabajarlo solo y después ir sumando el resto.

Contar con un plan de ensayo no garantiza que el recurso funcione siempre —a veces hay que inventar algo sobre la marcha— pero da una base para ahorrar tiempo. Además, explicarle al coro los objetivos del ensayo los involucra y ayuda a lograr su compromiso.

Tip 2: dar una razón para cortar

Antes de aplicar este tip conviene grabar un ensayo completo —audio o video, no es necesario analizar el gesto— y medirlo con un cronómetro: cuántos segundos pasan entre que se corta y se vuelve a dar la entrada, cuánto tiempo canta efectivamente el coro y cuánto tiempo se habla. El objetivo es aumentar el tiempo de canto efectivo en cada ensayo.

Cuando se corta, hay que tener una razón clara y decírsela al coro de inmediato, tanto si se repite un pasaje como si se pasa a otra sección. Si se pide repetir sin explicar por qué, cada cantante empieza a modificar cosas por su cuenta —cantar más fuerte, más piano, cambiar el timbre— y el director pierde el control. Hay que decir exactamente por qué se repite: por tal problema de ritmo, para que salga más afinado, lo que sea, pero decirlo.

Un buen ejercicio es proponerse que no pasen más de 3 a 5 segundos entre cortar, decir lo que se quiere, dar las notas y volver a dar la entrada. Esto obliga a pensar mientras se dirige y a tomar la decisión rápido.

Tip 3: hablar solo cuando es necesario

Antes de dar una explicación larga, conviene probar cantar el pasaje tal como se quiere que suene, o mostrarlo con gestos. Idealmente, un director debería poder trabajar un ensayo completo comunicándose únicamente con las manos.

Un ejercicio relacionado con el tip 2 es proponerse dar consignas de 3 a 5 palabras como máximo (el número exacto no importa). El objetivo es ser sintético y preciso. Cuesta al principio, pero apenas se hace el esfuerzo se nota cuánto tiempo se pierde por no cuidar el uso de las palabras. Otra vez conviene grabar el ensayo y medir cuánto tiempo se canta y cuánto se habla.

Tip 4: que la segunda vez sea realmente diferente

Al repetir un pasaje después de pedir un cambio, hay que escuchar que efectivamente salió distinto, como se pidió. Suele pasar que el coro canta exactamente igual pero el director cree escuchar que el problema se corrigió, o que el director simplemente no escucha lo que canta el coro (algo común en directores con poca experiencia).

Para evitarlo, conviene anotar en el plan de ensayo la consigna: escuchar, pedir, obtener, volver a escuchar. Se escucha mientras se dirige, se corta y se pide lo que se quiere cambiar, se da entrada de nuevo para obtener el resultado, y se vuelve a escuchar para comprobar que efectivamente se logró.

Bonus: reconocer los propios errores

Pocas cosas molestan más a un coro que un director que se equivoca, sabe que se equivocó, y se niega a reconocerlo. El coro puede ser indulgente cuando el director no se da cuenta de su error, pero cuando percibe que el director lo sabe y no lo admite, su imagen se cae y se pierde confianza. Es mejor reconocer el error que usar palabras para encubrirlo, o peor, echarle la culpa al coro.

William Denning, director de coros, lo resumió así: "No somos dioses, pero muchos de nosotros encontramos fácil olvidarnos de nuestra propia mortalidad" y agregó: "no olvides que la dirección es una profesión esencialmente parasitaria: los coros pueden existir sin directores, lo contrario no es cierto".

Aplicar estos cuatro tips y el bonus ayuda a que cada minuto de ensayo —ese contacto tan limitado que el director tiene con su instrumento— rinda al máximo.