5 parámetros para clasificar voces en tu coro- ficha gratuita


Técnica vocal
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¿Por qué no se puede pasar por alto la clasificación de voces en un coro? Porque cada cantante necesita cantar cómodo para que su instrumento tenga un desarrollo musical y fisiológico eficiente, y porque el trabajo a varias voces exige asignar correctamente a cada cuerda según sus características. Cuando hay un problema de empaste dentro de una cuerda —por ejemplo, una voz que sobresale— una de las primeras preguntas que hay que hacerse es si esa voz está bien clasificada.

Por qué clasificar y con qué frecuencia

Aunque hay diferencias individuales de extensión, tesitura y registro entre cantantes, en el coro hay que cuidar la salud vocal de todos. Por eso las tesituras del repertorio coral suelen ser más reducidas que las que un cantante podría manejar cantando solo. Para elegir bien esas tesituras hace falta recolectar esta información en la prueba de voces.

El primer criterio a tener en cuenta es la etapa de desarrollo vocal en la que se encuentra cada cantante: no conviene mezclar en un mismo coro a personas en etapas muy distintas, porque se corre el riesgo de no poder adaptar el repertorio y la exigencia vocal a las necesidades del grupo. Por esta razón existen coros de niños, de jóvenes, de adultos y de adultos mayores.

Esta clasificación requiere revisión periódica, sobre todo en niños y adolescentes, cuyas voces están en constante evolución: conviene volver a evaluar cada tres meses, cada seis meses o, como mínimo, una vez al año. Lo mismo aplica a cantantes amateurs, porque las voces adultas poco trabajadas presentan limitaciones técnicas que se van resolviendo con el tiempo. Es común, por ejemplo, que algunas sopranos con dificultad para llegar a los agudos empiecen cantando de mezzo en la cuerda de contralto, o que algunos tenores comiencen cantando de barítono o de bajo, y que con el trabajo técnico terminen ubicándose en la cuerda que les corresponde. En cambio, cuando la voz adulta ya tiene una técnica instalada, la clasificación es definitiva.

Los 5 parámetros para clasificar voces

1. Sexo. Las voces de adolescentes y adultos tienen características diferenciadas según el sexo, y es necesario conocer las particularidades de la muda de voz en varones y en mujeres, que tienen problemáticas específicas.

2. Nota central. Es la nota sobre la que cada persona habla cómodamente. Se puede determinar pidiéndole que cuente, por ejemplo de 1 a 10 o de 20 a 1, o que lea un texto en voz alta, mientras se busca con un instrumento sobre qué nota está hablando.

3. Extensión. Va desde la nota más grave hasta la nota más aguda que la persona puede cantar, sin importar cómo la produzca.

4. Tesitura. Es un segmento dentro de esa extensión: la nota más grave y la más aguda que el cantante puede cantar con comodidad. Este dato es clave a la hora de elegir el repertorio.

5. Análisis de los registros. Se trata de observar el registro de pecho y el de cabeza, y cómo se mezclan ambos para cantar de manera adecuada; son mecanismos de funcionamiento laríngeo. Cuando un cantante no tiene un buen equilibrio entre ambos, alguno de los dos puede quedar sobredesarrollado, lo que genera dificultades para acceder a los agudos o a los graves. Una extensión muy corta suele indicar problemas para pasar de la voz de pecho a la voz de cabeza. Por eso esta valoración conviene hacerla de manera periódica mientras el cantante avanza en su técnica, y siempre cuidando que se sienta cómodo, sin forzar.

Un sexto elemento a escuchar: las características fónicas

Isabel Villagar llama así a rasgos particulares de cada voz, temporales o permanentes, que también conviene registrar: la resonancia (muchos o pocos armónicos o formantes), el timbre, la limpieza de la emisión, la presencia de aire o ventilación en la voz, y la contractura o el sobreesfuerzo laríngeo cuando alguien hace demasiada fuerza para cantar.

Llevar registro de estas cinco características —en una ficha que se revise al menos una vez al año— permite ubicar a cada cantante en la cuerda correcta, adaptar el repertorio a lo que el grupo puede cantar con comodidad y detectar a tiempo los cambios en voces que todavía están en desarrollo.