Beneficios de montar un sinfónico coral


Análisis y estudio de la obra
img

¿Qué aporta montar un sinfónico coral en un coro amateur?

Montar una obra sinfónico coral trae beneficios y aprendizajes tanto para el coro como para quien dirige. El primer paso es elegir bien la obra, y para eso hay tres criterios a tener en cuenta.

Primer criterio: la sonoridad

Pensemos en un coro de 30 cantantes entusiastas que aprenden sus partes de memoria. Para ese conjunto, Beethoven no es una opción, Verdi tampoco, y Britten menos todavía: hay que estudiar la sonoridad real de la obra antes de elegirla, porque no toda obra sinfónico coral es abordable por cualquier tipo de coro.

Segundo criterio: lenguaje, dificultad y cantidad de música

Este criterio agrupa tres cosas que van juntas: el tipo de lenguaje musical de la obra, la dificultad real de las partes corales, y la cantidad de música que el coro tiene que aprender de memoria. Un tip a tener en cuenta: los solistas y las secciones instrumentales alargan la duración del concierto, pero le restan tiempo de aprendizaje al coro, porque ese tramo del programa no requiere ensayo coral.

Tercer criterio: la instrumentación

Hay obras que no admiten arreglo, pero muchas sí. No es necesario contratar la orquesta completa: alcanza con encontrar un arreglador criterioso. El Requiem de Fauré, por ejemplo, se puede hacer con un conjunto de cámara —así fue concebido originalmente— o directamente con órgano o piano solo, una opción que funciona muy bien para un coro pequeño. Incluso hay números sueltos de esta obra, como el Ofertorio, que se pueden incorporar por separado a un programa de concierto sin montar la obra completa.

El análisis completo de esta obra está en el curso Repertorio sinfónico coral I: G. Fauré- Requiem op. 48.

Quien quiera recibir este tipo de análisis puede sumarse en gusespada.com/suscribirme.


Seguir por acá

Sobre este tema hay 7 cursos online: cursos de Estudio y análisis.

Más sobre Análisis y estudio de la obra: