No bajes los brazos


Gestión del coro
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Una directora escribió con una pregunta incómoda: si alguna vez hubo que pedirle a un integrante que dejara el coro, y si existía alguna manera de que ese momento no fuera tan difícil ni tan feo.

Pedirle a alguien que no vuelva ha sido una de las cosas más desagradables que le tocó hacer. Las pocas veces que sucedió dejaron inseguridad y cargo de conciencia, algo que todavía aparece cada vez que se vuelve sobre esos episodios: no termina de estar claro cómo se resolvieron, ni qué se haría si la situación se repitiera.

Algo cambió, sin saber bien qué

Hace casi 20 años algo cambió en la manera de gestionar el grupo y de relacionarse con él. Desde entonces no volvió a ser necesario pedirle a nadie que se fuera. No hay una explicación clara de qué fue exactamente lo que cambió —sería útil poder explicárselo a uno mismo, y también a quienes preguntan, como esta directora—, pero volver sobre el tema lleva a una zona incómoda en la que conviene no quedarse mucho tiempo.

Prevenir antes que curar

La conclusión, para este tema y para tantos otros de la dirección coral, es no bajar los brazos. Siempre hay algo que se puede hacer antes, para evitar llegar a esos momentos.

Quien quiera responder o aportar algo sobre esta situación puede hacerlo a través de la encuesta https://forms.gle/aj8wBnFMiTF3sV3s6, pensada para reunir información antes de tomar decisiones sobre el futuro del blog: información que solo pueden aportar quienes lo leen.

La encuesta sigue disponible en https://forms.gle/aj8wBnFMiTF3sV3s6.


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