Hablemos de desarrollo profesional y diseño de carrera- con Camilo Santostefano


Técnica de Dirección
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Camilo Santostefano es un músico rioplatense que se dedica a la música desde los 9 años. Empezó con la guitarra, después estudió canto, composición, dirección coral y fagot. En paralelo trabajó en administración de comercio exterior, dio clases de guitarra e inglés y se formó como entrenador de artes marciales, llegando a trabajar con deportistas de alto rendimiento. Esa variedad de actividades, aparentemente inconexas, terminó siendo clave a la hora de gestionar coros: cada experiencia aportó herramientas que hoy pone al servicio de la dirección y la docencia. Actualmente vive en Baden, cerca de Viena, donde dirige un coro de niños y un coro femenino.

Su interés por la planificación y la gestión no vino de la formación musical tradicional, sino de la necesidad. Sin padrinos musicales ni un talento que él mismo describa como virtuoso, Camilo dice que todo lo que sabe lo aprendió de buenos y malos maestros, y sobre todo de la experiencia. Después de años de giras y proyectos sostenidos en el tiempo con su grupo Kappella Vocalis, empezó a acumular un conocimiento práctico sobre autogestión, financiamiento y armado de proyectos, que colegas y estudiantes le empezaron a consultar. De esas consultas espontáneas nació su trabajo actual de asesoramiento a músicos.

Diseño de carrera: primero las limitaciones

Camilo separa el tema en dos partes: la formación y el diseño de carrera por un lado, la gestión de proyectos por otro. Para el diseño de carrera, propone empezar por una pregunta incómoda: ¿cuáles son mis limitaciones? Dice que en general esa pregunta no gusta hacerse, pero es la que permite salir del estancamiento. A partir de ahí, hay limitaciones que se pueden mejorar y otras que son parte de la condición personal —él mismo señala que nació sin un don musical particular y sin contactos que le abrieran puertas—. Reconocer eso no es bueno ni malo, pero permite trabajar sobre las propias virtudes y buscar cómo suplir las falencias. La idea es cruzar quién soy con quién quiero ser, y ver si ese camino es viable desde las condiciones reales de cada uno, para construir un objetivo que se pueda cumplir y no solo un sueño abstracto.

Planificación vs. gestión

Camilo define la planificación como la ruta que se va a seguir, y la gestión como la forma de desplazarse sobre esa ruta. Señala que otras profesiones —el deporte de alto rendimiento, la administración de empresas, la arquitectura— tienen mucho más desarrollada esta lógica de planificar a corto, mediano y largo plazo, mientras que los músicos suelen apoyarse más en la improvisación y la inspiración. Para él, la planificación no anula esa parte artística, sino que le da una estructura organizativa donde esa inspiración puede desplegarse con más margen.

Qué hacer cuando falta el instrumento adecuado

Muchos directores se topan con que no tienen el coro necesario para el tipo de carrera que quieren desarrollar. Camilo propone hacerse una pregunta muy concreta: ¿por qué alguien elegiría cantar conmigo? Cuenta que en 2005 se hizo esa pregunta cuando dirigía dos coros vocacionales que no lo llevaban al lugar que quería como profesional. Su respuesta fue directa: les iba a pagar. Vendió sus pertenencias, incluido su auto, dejó los trabajos que tenía y armó un grupo de 17 personas a las que les pagó mensualmente durante una temporada completa, con un monto equivalente a dos clases de canto por persona.

Diseñó un proyecto a cinco años: el primer año se enfocó en generar presencia en la escena musical, el segundo en hacer estrenos de obras de interés, y a partir del tercero el dinero de la beca inicial se destinó a viajes y concursos. Cuando dejó de pagarles, parte del grupo se fue —los que habían venido solo por el dinero— pero otra parte se quedó, ya convencida por el proyecto artístico en sí. Esas personas después atrajeron a otras por las mismas razones, generando lo que él describe como un círculo virtuoso.

Su conclusión es que cada director tiene que ser autocrítico sobre sus propios recursos —musicales, económicos, institucionales o de contactos— y pensar no solo por qué alguien vendría a cantar con uno, sino por qué elegiría hacerlo en lugar de sumarse a otra propuesta parecida. Ahí, dice, el repertorio y la propuesta artística son lo primero que hace la diferencia.

Este enfoque le sirve a cualquier director que sienta que su coro actual no alcanza para el proyecto que imagina: da un método concreto para diagnosticar limitaciones reales, planificar objetivos en el tiempo y diseñar una propuesta que atraiga y sostenga a los cantantes que hacen falta.

Como parte de las novedades del sitio, la biblioteca de cursos incluye contenido sobre coro y batería en la murga uruguaya, con clases a cargo de una profesora que además de murguera estudió el género en profundidad. Ese material está disponible en el Curso de murga uruguaya.