El balance de fin de año que suelen hacer los directores de coro es una recopilación de sensaciones y recuerdos: "ese concierto estuvo lindo", "la canción tal pegó", "a esa obra nunca la pudimos hacer sonar", "tuvimos demasiadas actuaciones", "necesito más tenores". Pero si solo quedan sensaciones y emociones, es más difícil sacar conclusiones sin prejuicios.
La mejor manera de gestionar cualquier cosa —una fábrica de zapatos, una escuela, un coro— es tomando registro, recolectando datos, para después analizarlos. Una de las claves para que esa recolección aporte información relevante es saber cuáles datos son importantes y cuáles no.
Al evaluar cómo salió un proyecto musical, Gus Espada, director de coro, propone hacerse tres preguntas fundamentales: ¿hice todos los ensayos necesarios? ¿aproveché al máximo el tiempo disponible en esos ensayos? ¿asistieron todos los que debían asistir? Por lo general, si algo no salió del todo bien, la respuesta está en alguna de esas tres preguntas.
El promedio de edad es solo un número, pero analizar la composición y las proporciones de los grupos etarios del coro da una idea de hacia dónde se puede ir y hacia dónde puede costar más, ya sea en nivel de dificultad del repertorio, sonido del coro o tipo de repertorio. También conviene registrar desde la prueba de voz las características y evolución vocal de cada integrante, para poder comparar en el tiempo, así como las fortalezas y dificultades musicales de cada uno. Otro dato útil es la rotación: la relación entre integrantes nuevos e integrantes "viejos", a lo largo del año o de un año al otro.
Conviene hacer un análisis técnico del repertorio (nivel de dificultad, temática, sonoridades) y también relevar la relación entre partituras fotocopiadas y partituras efectivamente aprendidas: de todas las partituras que el coro tiene en carpeta, ¿cuántas se llegaron a cantar y cuántas quedaron pendientes?
Es habitual que alguien grabe con el celular durante las actuaciones. Lo interesante es comparar las actuaciones entre sí, ya que a fin de año la perspectiva cambia respecto a cómo se ven o escuchan las cosas inmediatamente después de cada evento. También conviene comparar actuaciones con ensayos: hay coros que rinden mejor en las actuaciones y viceversa, a veces por el cambio de condiciones acústicas entre el lugar habitual de ensayo y la sala de conciertos. Una buena grabación de audio se puede editar, por ejemplo con Audacity; el audio de los videos es más difícil de mejorar, porque los celulares y cámaras suelen tener micrófonos de mala calidad.
Escuchar un ensayo suele ser menos grato que escuchar una actuación, pero aporta datos muy interesantes: comparar ensayos a lo largo de un período permite ver qué problemas se van solucionando y cuáles persisten. Si no se está acostumbrado a escuchar "cómo suena en realidad" el coro, es probable que las grabaciones sorprendan, revelando cosas —positivas o no— que no se sabía que sonaban así. Con la experiencia, llega un momento en que la grabación ya no sorprende, porque el director puede escuchar todo lo que pasa en el momento en que pasa. Otro aporte importante de las grabaciones de ensayo es que permiten al director evaluarse a sí mismo: la calidad, claridad y pertinencia de las consignas que da, si su modo de dirigirse al coro es estimulante, y si el coro responde a esas consignas o no, y cómo continuó en ese caso.
Filmarse dirigiendo de frente puede ser una experiencia incómoda, pero resulta enriquecedora si se presta atención a: la relación entre la relajación de los gestos del director y la relajación del sonido del coro; la relación entre la musicalidad del coro y los movimientos corporales del director (manos, cara, cuerpo en general); y, a un nivel más básico, si el coro responde a los gestos del director, si es al revés, o si no ocurre ninguna de las dos cosas, algo que suele pasar.
Recabar datos, compararlos y establecer relaciones ayuda a mejorar el trabajo y la actividad como músico: la reflexión es tan importante para el artista como la propia acción artística. Este tipo de balance permite trabajar mejor el año siguiente, lograr que el coro suene mejor y evitar que se repitan los mismos problemas.
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