El día que fui a un concierto con dos zapatos diferentes


Creación de coros
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¿Cómo se estudiaban las partes corales antes de que existieran los archivos MIDI? Se grababan en cassette. El director cantaba cada una de las cuatro partes (soprano, contralto, tenor, bajo) en cassettes separados, y después alguien del coro —el que tuviera una doble casetera y tiempo disponible— se encargaba de hacer las copias para cada integrante, una por una.

Gus Espada, director de coro, sostiene que esa forma de trabajar tenía una ventaja sobre los métodos actuales: la gente escuchaba más los cassettes que los archivos MIDI que hoy se suben a Google Classroom. No tiene una explicación clara del por qué, pero es una impresión que mantiene después de años de dirigir coros con ambos sistemas.

La anécdota de los dos zapatos

Hace unos 20 años, Espada viajaba 260 km (tres horas y media) para dirigir un coro. En una ocasión fue un sábado para hacer un ensayo extra y se quedó hasta el domingo, día del concierto, porque no tenía sentido volver a su ciudad y viajar de nuevo al día siguiente.

El domingo, mientras se vestía para el concierto, descubrió que había llevado un zapato de cada par: dos zapatos diferentes. Estaba a 260 km de su casa, sin la otra mitad de ningún par. Terminó consiguiendo zapatos prestados para poder subir al escenario.

Ese mismo coro era uno de los que estudiaba con los cassettes grabados a mano, y según su experiencia, los aprovechaba bastante.

Por qué ya no grabar las partes cantadas

Pese a la nostalgia por el método del cassette, Espada es claro: no volvería a grabar las partes cantadas él mismo. Para armar audios de estudio hoy, cualquier software de edición funciona, pero hay uno que es el más buscado para este uso: Musescore.

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