No podés evitar sentir que fracasaste?


Técnica de ensayo
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Sentir que fracasaste dirigiendo un ensayo no es necesariamente malo: puede ser la señal de que hay algo para corregir en la técnica de ensayo, y esa corrección después mejora la experiencia de todo el coro.

Fracaso 1: explicar en vez de dirigir

En un examen práctico presencial de Técnica de ensayo con 45 alumnos, había dos ensayos de dos horas y media distribuidos en dos días seguidos, lo que dejaba entre 5 y 7 minutos por alumno para evaluarlos a todos. Cinco minutos pueden ser mucho o poco tiempo, según el plan de ensayo, los recursos, la experiencia del director y cómo reaccione el coro.

El 90% de los alumnos eligió empezar sus 5 minutos explicando lo que querían hacer: qué fragmento de la partitura iban a trabajar, desde dónde hasta dónde, cuáles eran sus objetivos. A algunos les llevó hasta dos minutos y medio explicar lo que iban a hacer en los cinco minutos que tenían.

El atril de púlpito —el atril de dirección, desde donde el director conduce al coro y puede mostrar con el cuerpo y los brazos lo que busca— es un recurso eficiente de técnica de ensayo precisamente porque permite mostrar en vez de explicar con palabras. Ese criterio se trabaja en clases presenciales con prácticas de dirección, dentro del curso de Técnica de ensayo I. Que la mayoría de un grupo elija hablar antes que dirigir es la primera señal de fracaso en ese examen.

Fracaso 2 (con final positivo): el ambiente de confianza

En ese mismo grupo de 45 alumnos, dos estudiantes se acercaron en las primeras clases para contar que, por razones distintas, les costaba muchísimo pasar a dirigir: tensión, nervios, llanto. Sabiendo que la mayoría del grupo nunca había dirigido antes, hubo un esfuerzo particular por generar un ambiente cálido y confiable para el ensayo.

Ese esfuerzo vino de fracasos anteriores: la certeza de que alumnos en esa situación probablemente no iban a tener una buena primera experiencia dirigiendo si no se hacían las cosas distinto a como se venían haciendo. Una de las dos alumnas se preparó por su cuenta para el examen; la otra hizo varias consultas antes. Las dos terminaron dirigiendo e hicieron un buen examen, y quedaron contentas con el resultado.

La relación asimétrica entre maestro y cantante

Detrás de estas dos situaciones hay una cuestión más general sobre el podio y el poder: no todos los directores, pero sí una mayoría, ejercen una relación asimétrica con quienes dirigen, y ese desequilibrio no es exclusivo de la dirección coral. Renata Parussel lo explica en un libro analizado en el episodio de podcast:

111: Cuando hay una relación asimétrica entre el maestro y el cantante

Reconocer los propios fracasos en el podio —explicar de más, no generar confianza— es lo que permite después cambiar la forma de dirigir un ensayo y que quienes dirigen por primera vez tengan una mejor experiencia.