¿Qué relación hay entre el texto y la música en un arreglo coral? Siempre que hay texto con música, existe una relación entre ambos, incluso cuando aparentemente no hay ninguna: en ese caso, la relación consiste, precisamente, en la ausencia de relación. Un ejemplo clásico es esta copla:
"Debajo de los arbóles / cantaban unos pajáros / lunes, martes y miércoles / jueves, viernes y sabádos". Sin entrar en su análisis, es evidente que está compuesta a propósito para que esas palabras suenen con el acento cambiado.
Hay varias aristas para abordar esta relación en un arreglo coral. Estas son las más importantes:
La coincidencia o no entre los acentos melódicos, rítmicos y de las palabras. La coincidencia o no entre los acentos agógicos de las frases musicales y las frases o versos del texto. La relación entre la métrica (cuando la hay) de un poema y el ritmo de la melodía que lo musicaliza. La coincidencia o no entre las frases musicales y las frases o versos del texto. El grado de "compenetración" entre los motivos rítmicos y/o melódicos y el significado —del texto en general, de una o varias frases, o de una o más palabras en particular.
Al hacer un arreglo para coro, conviene reflexionar sobre estos aspectos, porque pensar en el texto y su significado, analizar la poesía y comprender cuáles son las palabras clave ayuda a: definir texturas, encontrar las onomatopeyas más adecuadas para un acompañamiento, elegir movimientos melódicos, definir armonías, elegir qué voz o voces llevarán la melodía principal, señalar el carácter del arreglo y/o sus diferentes secciones, definir las articulaciones y definir las dinámicas.
En el final del estribillo de un arreglo de la "Chacarera sin final", los dos últimos versos dicen: "y me empuja pecho afuera / la chacarera". Los dos primeros versos del estribillo venían con un tratamiento homofónico ("como yo tiene la noche / ganas de llorar"), así que Gus Espada decidió cambiar de textura en esos versos finales.
Aprovechando el significado que las palabras "empuja" y "afuera" le dan al verso, y viendo que el ritmo de la melodía alternaba en ese lugar un compás de 6/8 con uno de 3/4, puso un acompañamiento que hiciera justo lo contrario: técnicamente, una "hemiola" (superposición de dos agrupaciones rítmicas distintas sobre el mismo pulso). La "fricción" generada por esa polirritmia refleja el sentido de esas palabras clave. Además, la melodía original, al subir por grados conjuntos, también acentúa el significado del verso.
El segundo caso corresponde a la chacarera "Campo afuera", de Carlos Difulvio. Los versos que interesan son el final de la segunda estrofa y el primer verso del estribillo: "y en la tierrita suelta el barrer de las alpargatas / de entre los montes subió la luna p'a alumbrarla como nube en el aire quedó el polvaderal / hojita'e tala, fleco de luna, la chacarera".
Aquí la idea fue realzar el significado de la palabra "subió" y ligarlo con "nube en el aire". Por eso el acompañamiento —esta vez en el barítono— usa primero melodías ascendentes, luego relativamente estáticas, y después descendentes, como el polvo que queda suspendido en el aire y baja poco a poco.
Pensar de este modo la relación entre texto y música da herramientas concretas para tomar decisiones de arreglo: desde la textura y la armonía hasta el carácter y las dinámicas de cada sección, siempre a partir de lo que las palabras están diciendo.
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