¿Para qué sirve que un coro tenga cuenta en redes sociales? No para vender entradas ni para anunciar convocatorias: esa fue la idea original de las plataformas, pero no es la que las hizo populares. Facebook, Instagram o Twitter crecieron porque permiten conectar con personas que están lejos o con las que se perdió contacto. Ese vínculo, y no la venta, tiene que ser el eje de la comunicación digital de un coro.
En Gusespada.com, e hay material sobre técnica vocal, técnica de ensayo, técnica gestual y gestión diaria de un coro vocacional. A eso se suma ahora una serie de cursos dedicados específicamente a la comunicación digital, pensados para directores de coro y para los coreutas que quedan a cargo de las redes sociales del grupo.
El primero de esos cursos, Primeros Pasos en Redes Sociales, lo preparó Sofía Alicio, comunicadora social y Community Manager con experiencia manejando cuentas de coros. Son cuatro clases: la primera es introductoria y plantea la idea de conexión como base de toda estrategia; las siguientes profundizan en Facebook, en Instagram y en la construcción de una imagen de marca (branding) consistente para el coro.
Según Alicio, un coro es una máquina generadora de contenido que casi no se aprovecha. Un solo ensayo puede dar material para varias publicaciones, pero la mayoría de los coros solo comparte anuncios de conciertos o convocatorias, sin mostrar nunca el "detrás de escena": las historias de las personas que lo integran, los procesos de trabajo, la cotidianidad del grupo. Ese contenido más informal es justamente el que hoy genera más enganche con el público.
Aprovechar ese material requiere organización. Alicio recomienda definir de entrada quién se encarga de cada plataforma, mantener un estilo de comunicación consistente y, algo básico pero que suele fallar, guardar usuarios y contraseñas en un lugar accesible para más de una persona. Le pasó con un coro que administraba: si el coreuta a cargo de una cuenta deja el grupo y nadie más tiene el acceso, se puede perder la cuenta entera.
Otro punto que señala es la respuesta a los comentarios. Muchos coros reciben felicitaciones después de un concierto y no contestan. Esa falta de respuesta enfría el interés del público que se tomó el trabajo de escribir. Facebook, además, está reorientando su algoritmo hacia los grupos y la mensajería directa por sobre las publicaciones en el muro, así que la interacción personalizada pesa cada vez más.
También conviene pensar la comunicación como un ecosistema y no concentrarla en una sola red: que la cuenta oficial del coro y las cuentas personales de directores y coreutas se mencionen y etiqueten entre sí, sobre todo en la previa de un concierto o festival, para llegar a más gente antes de la fecha.
Para dudas o consultas sobre los cursos, el contacto es gusespada.com/contacto.
Sobre este tema hay 3 cursos online: cursos de gestión y Coaching.
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