Dirigir en paralelo es cuando los dos brazos hacen exactamente lo mismo al mismo tiempo: marcan el mismo compás, la misma dinámica o la misma articulación. En la práctica, eso equivale a dirigir con un solo brazo, porque el segundo no aporta información nueva, solo repite la del primero. El problema es que un brazo solo no puede marcar el compás, indicar una dinámica y sugerir una articulación al mismo tiempo. Si se logra que cada brazo haga algo distinto, todo lo que ya se sabe hacer con el brazo dominante se suma a lo que puede hacer el otro, y el repertorio de recursos gestuales del director aumenta considerablemente.
Antes de trabajar la independencia hay que tener automatizados los esquemas de marcación, es decir, poder dibujar los patrones de compás sin pensarlos. Un ejercicio simple para lograrlo consiste en marcar cuatro compases en cuatro tiempos, cuatro compases en tres, cuatro en dos y cuatro en uno, y volver a empezar en cuatro. La idea es ir alternando los diseños hasta que salgan de manera automática. Una variante más exigente es repetir el mismo ejercicio pero leyendo en voz alta un texto cualquiera mientras se marca: al principio resulta difícil, pero obliga a que el brazo trabaje sin el control total de la atención consciente, que es justamente lo que se necesita para independizarlo del otro.
El primero retoma la alternancia de esquemas: cuatro compases en cuatro, cuatro en tres, cuatro en dos, cuatro en uno, y otra vez desde el principio.
El segundo trabaja con imágenes concretas: con un brazo se dibuja un círculo en el aire, como si se sostuviera un aerosol, y con el otro se traza una línea recta hacia arriba y hacia abajo, como con un pincel. Después se intercambian los roles entre ambos brazos.
El tercero combina marcación y dinámica: con el brazo dominante se marca un compás cualquiera, por ejemplo cuatro cuartos, mientras con el otro se dibuja un crescendo y un diminuendo que puede durar uno, dos o tres compases, variando la duración para cambiar la velocidad del gesto. Hay dos maneras de graficar el crescendo: de abajo hacia arriba, o desde adentro hacia afuera.
Practicar estos tres ejercicios alcanza para empezar a notar la diferencia entre dirigir en paralelo y dirigir con brazos independientes. Quien tenga dudas puntuales sobre cómo aplicar alguno de ellos puede escribir a gusespada.com/contacto.
Separar las funciones de cada brazo permite, en un ensayo o en una función, sostener el pulso con una mano mientras la otra pide una dinámica, corta una frase o marca una entrada, sin que el gesto general se vuelva confuso ni redundante.
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