Antes de vocalizar: relajar o entrar en calor?


Técnica vocal
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La vocalización suele ser el momento del ensayo más desatendido. Hay directores que directamente no vocalizan: llegan, esperan que el coro se acomode y empiezan a cantar repertorio. Lo más frecuente, sin embargo, es algo más sutil: se le dedica menos tiempo del que los cantantes necesitan para estar listos, y todavía menos tiempo se le dedica a lo que viene antes de la vocalización propiamente dicha, la preparación corporal.

Esa preparación suele consistir en estiramientos suaves de cuello y hombros, ajustes de postura (encontrar el centro de la cadera, alinear la columna) y relajación de los músculos de la cara y la mandíbula.

Esta rutina no está mal. El problema es que puede no ser suficiente, o directamente no ser la adecuada, según el estado con que cada persona llega al ensayo. El cuerpo no está en la misma condición una noche de cinco grados bajo cero que después de un día de cuarenta. Si la sala no tiene calefacción, cuesta entrar en calor; si hace mucho calor y se prende el aire acondicionado, hay cantantes a quienes eso no les afecta y otros que quedan disfónicos a los tres minutos. Esas condiciones ambientales suelen traer problemas de afinación y de calidad de sonido que después se atribuyen a otras causas.

Lo mismo pasa con el estado físico y emocional de cada persona. Alguien que tuvo un día tranquilo, o que durmió una siesta larga, llega relajado de más: necesita movimientos activadores y enérgicos para despertar el cuerpo, no más relajación. Alguien que tuvo un día estresante llega con la musculatura tensa: si encima se le pide que haga movimientos enérgicos, esa tensión puede aumentar en lugar de disminuir.

Pensar en activación, no solo en relajación

Por eso conviene reemplazar la idea de "relajación" por la de activación corporal: un conjunto de rutinas de movimiento que se adaptan a diferentes estados, no una secuencia fija de ejercicios. Algunas rutinas más tranquilas para cuando el coro llega tenso, otras más dinámicas para cuando llega frío o adormecido. También pueden diseñarse rutinas que combinen estiramiento con dinamismo, en lugar de limitarse a aflojar cuello, hombros y articulaciones.

Disciplinas como el tai chi o el yoga son una buena fuente de movimientos que activan y relajan a la vez, y que además trabajan la respiración de un modo muy cercano al que necesita el canto.

Lo que no cambia, más allá de la técnica

Existen tantas técnicas vocales como profesores de canto, porque cada uno suma a lo aprendido su propia experiencia. Pero, descartando a quienes trabajan sin fundamento, casi cualquier enfoque serio coincide en tres pilares: postura correcta, musculatura relajada (no solo cuello y hombros, también plantas de los pies, rodillas, cualquier zona que esté rígida) y respiración costodiafragmática, es decir, una respiración que involucra las costillas y el diafragma en lugar de elevar los hombros.

La activación corporal previa a la vocalización, entonces, no es un capricho ni un trámite: es el puente para que, sea cual sea el estado con que el coro llegó al ensayo, todos puedan alcanzar esos tres pilares antes de empezar con los ejercicios de vocalización específicos.