En marzo se hacen las pruebas de voz, tanto en el coro como en los espacios curriculares de práctica coral. Una prueba de voz es la instancia en la que se escucha a cada persona para admitirla o no en el conjunto, y también para detectar posibles problemas de salud vocal.
En el coro, cuando se detecta algún problema, la persona no puede ser admitida a menos que traiga un certificado de salud vocal emitido por un especialista. Frente a esto, la reacción habitual es de preocupación y agradecimiento: la mayoría vuelve con el certificado, o simplemente no vuelve si el especialista no lo extiende.
En los espacios curriculares de práctica coral la situación es distinta. Ahí suelen cursar estudiantes de composición a quienes, por lo general, no les interesa cantar y que asisten porque la materia es obligatoria, no por elección propia. Cuando se les señala una dificultad de salud vocal también se sorprenden y agradecen la información, pero no reciben bien la noticia de que no podrán cursar sin el certificado correspondiente.
Para explicar esto, sirve un chiste cordobés: un hombre va al almacén y pide vino de 5 litros; el almacenero le pregunta si trajo el envase, y el hombre responde "¡con él está hablando!". La voz humana funciona igual: cada persona es, literalmente, el envase de su propio instrumento. Lo lleva puesto desde que nace, y es el único instrumento gratuito que existe. Solo hay que cuidar de no dañarlo y, si se quiere, aprender a tocarlo.
La palabra "gratuito" suele ser el argumento que convence a los estudiantes reticentes: al entenderlo, van rápidamente a hacerse el estudio correspondiente para conseguir el certificado de salud vocal.
Sobre un tema en principio ajeno a la voz —el oficio del compositor de música coral— se puede escuchar una charla con el maestro Ricardo Mansilla, de Mendoza.
Sobre este tema hay 3 cursos online: cursos de preparación vocal.
Más sobre Técnica vocal: