Charlando con Josep Prats


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Cinco décadas dirigiendo coros

Josep Prats es catalán, empezó a dirigir a los 20 años y hoy, con casi 70, sigue activo. Trabajó en escuelas de música de varias ciudades catalanas, en el Instituto del Teatro de Barcelona y en el Conservatorio Superior de Música del Liceo, hasta que la demanda de dirigir coros y conciertos lo llevó a dejar la docencia formal.

Su trayectoria se sostiene en tres pilares. El primero es el Coro Ciudad de Tarragona, que dirigió entre 1987 y 2018. El segundo es la Coral Cantiga , coro sinfónico de Barcelona de sesenta cantantes con buen nivel de lectura, que dirigió durante cuarenta años y con el que abordó tanto el repertorio clásico —el Requiem de Mozart, el Mesías de Händel, el Requiem alemán de Brahms— como programas temáticos propios, por ejemplo un recorrido entre la música mediterránea y la báltica. El tercero es Cantania, un programa del Ayuntamiento de Barcelona que encarga cada año una cantata contemporánea a un compositor y un letrista del país para que la canten niños de las escuelas, sin necesidad de pertenecer a un coro. Prats sigue a cargo de la dirección artística y de la coordinación con compositores y directores, aunque ya no dirige los conciertos.

Durante veinte años, además, coordinó en Tarragona un festival coral que se hacía cada tres ediciones, con invitados de distintos países, entre ellos varios coros argentinos.

Los momentos que más le importan

Entre las obras que más placer le dieron dirigir menciona la Pasión según San Juan de Bach y el Requiem alemán de Brahms, cada una por motivos distintos: la de Bach por su solidez dramática y contrapuntística —con el tempo bien ajustado, dice, la obra prácticamente se dirige sola, porque está todo escrito— y la de Brahms por su profundidad emocional y armónica.

También recuerda con especial cariño un espectáculo que armó en la Plaza del Rey de Barcelona, un sitio del barrio gótico que lo sedujo durante años antes de que encontrara la idea adecuada: un programa sobre cuatro poetas catalanes de distintas épocas, con coro, cuarteto de violas, piano y una cantante pop, entre otros intérpretes.

El movimiento coral en España

Prats hace un raconto histórico: el canto coral en España nació ligado a la revolución industrial del siglo XIX, cuando Josep Anselm Clavé, guitarrista y fundador de los llamados "coros de Clavé", empezó a organizar coros de hombres para alejar a los trabajadores de las tabernas. Por eso los polos corales más fuertes fueron durante mucho tiempo Cataluña y el País Vasco, mientras que Madrid, pese a concentrar los coros profesionales del país, no tenía tradición coral amateur.

Esa geografía cambió en las últimas décadas: hoy hay buenos coros en todo el territorio español, con proyección internacional, y hasta es posible pensar en cantar en un coro como una carrera profesional. Cada comunidad autónoma tiene su propia federación coral, y a eso se sumó una asociación de directores corales pensada para que los maestros trabajen en conjunto.

Sobre el repertorio de moda

Consultado por las tendencias actuales, Prats es franco: le cansa la tradición estadounidense que domina buena parte del repertorio académico, con compositores como Eric Whitacre o Morten Lauridsen, a quienes reconoce oficio para escribir para voces pero les objeta, para su gusto, una estructura poco sólida. Prefiere las piezas breves de Arvo Pärt —un Magnificat de cinco minutos, por ejemplo— antes que sus obras extensas construidas sobre un mismo acorde sostenido. Resume así su criterio: "Bach no explica nada, Bach escribe y tú lo cantas, punto."

Una mirada sobre la formación argentina

Prats empezó a dar cursos en Argentina en 1986, junto a un colega y amigo argentino, en Henderson, cerca de Bolívar. Cuenta que quedó impresionado por el nivel de los participantes de ese primer curso, muchos de los cuales se convirtieron después en referentes de la dirección coral en sus propias ciudades. Destaca la influencia de grandes maestros locales —nombra a César Ferreira en Córdoba y a Edwin Jones en Puerto Madryn— que en muchos casos tuvieron que formarse a sí mismos y que terminaron generando escuelas bien diferenciadas según la región.

También señala como rasgo distintivo de la Argentina la cantidad de arregladores corales de alto nivel que produce el país, algo poco común en otras tradiciones corales del mundo y que, para Prats, ayuda a consolidar una cultura coral con proyección de futuro.

Prats fue invitado a dar una clínica de dirección coral en el marco de Madryncanto, el festival coral de Puerto Madryn que cumplió 25 ediciones y que tiene más información en Facebook. Quienes quieran comentar el episodio o proponer temas para el podcast pueden escribir a gusespada.com/contacto.