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Cuando un cantante de coro desafina o no logra empastar con su cuerda, el reflejo más común del director es mandarlo a estudiar canto. En muchos casos ese consejo no resuelve nada, porque el problema no está en la voz: está en el oído. La discriminación auditiva es la capacidad de percibir y diferenciar lo que suena —una altura, un ritmo, la propia voz dentro de un acorde— y no se entrena vocalizando.
Había entrado al coro un cantante que se integraba bien, aprendía rápido y cantaba con soltura, pero tenía algunos hábitos que le movían la afinación y le rompían el empaste con el resto de la cuerda. En esa época yo citaba a los cantantes de a uno o en grupos muy chicos, quince minutos antes o después del ensayo general, para trabajar cuestiones puntuales.
Nunca vino a esos encuentros. Después dejó de ir a los ensayos. Cuando lo llamé, la respuesta fue: decime cuál es mi problema y yo lo hablo con mi profesora de canto. Nunca le había dicho que tuviera un problema —solo que quería trabajar un rato con él—, pero la sola convocatoria lo puso inseguro, y detrás de esa inseguridad había un prejuicio: que todo lo que a un coreuta le falla cantando se arregla con un profesor de canto.
El prejuicio no es solo de los cantantes. Muchos directores también leen como falta de técnica vocal cosas que son de otro orden. Los casos más frecuentes:
Ese cantante tenía exactamente lo último: cuando le pedía que escuchara a sus compañeros para pegar su voz a la de ellos, le costaba. Cantaba solo, aunque estuviera rodeado. Una hora de vocalización semanal no cambia eso.
Acá aparece el problema práctico. Si el director sabe que lo que falla es el oído y no la voz, no tiene demasiado a dónde derivar. No se dictan talleres de audioperceptiva en todos lados —así se llama en Argentina a las clases prácticas donde se trabaja lectura y elementos del lenguaje musical, a diferencia de las de teoría musical—. Y hay una ironía difícil de esquivar: los profesores de audioperceptiva de las carreras universitarias y terciarias mandan a sus alumnos con estos problemas a cantar en un coro. El flujo va justo al revés.
Los encuentros parciales antes o después del ensayo ayudan, pero tampoco garantizan lo que realmente hace falta: práctica auditiva diaria, sostenida, y no una vez por semana con el director al lado.
De ese problema salió el Entrenamiento Auditivo para Coreutas. Empezó en 2023 sin sitio web: solo un número de WhatsApp desde el que salía una clase de audio por semana, y los viernes un video corrigiendo los ejercicios. Hoy tiene su propia web en eacoreutas.com.
Cómo funciona:
Distinguir un problema de oído de uno de voz le ahorra al director meses de derivaciones que no van a ningún lado, y le ahorra al cantante la sensación de que se le está señalando un defecto personal. Si dirigís un coro, es una herramienta para ofrecerle a tus cantantes; si cantás en uno y no leés música, es una práctica breve y diaria para ubicar tu nota, sostener tu línea y empastar con tu cuerda. El entrenamiento está en eacoreutas.com y lo dicta Gus Espada, director de coro, el mismo autor de los cursos de gusespada.com.