¿El gesto de quien dirige transmite una idea musical ya definida, o se construye en el momento junto con quienes cantan? Esa pregunta atraviesa toda la investigación de Hernando Varela, invitado de este episodio de Dirección Coral Online, que viene trabajando desde hace años en la técnica gestual de la dirección coral, primero como director e docente y ahora también desde una tesis de doctorado.
Varela cuenta que su tesis se llama algo así como "la práctica de la dirección musical como un hecho social, político y estético" y que tiene dos grandes patas. La primera busca generar teoría sobre la práctica de dirigir, algo que según él falta en la bibliografía coral, más centrada en manuales técnicos o en biografías de directores que en una reflexión sobre lo que efectivamente ocurre en un ensayo. Ahí analiza el vínculo gestual y sonoro entre quien dirige y el coro, pensando el ensayo no solo como preparación sino como una experiencia estética en sí misma. La segunda pata estudia cómo estéticas del siglo XX y XXI —como la música aleatoria o la música electroacústica— pusieron en tensión la gestualidad tradicional de dirección, obligando a resolver problemas nuevos, como coordinar dos tempos simultáneos.
Varela retoma una distinción de la investigadora y directora coral inglesa Liz Garnett, especializada en Barbershop, entre dos formas de entender el gesto de dirección. El modelo de señalización lo ve como transmisión unidireccional de información: el gesto representa la partitura y quien canta lo decodifica. El modelo interactivo, en cambio, propone que hay una negociación constante de sentido entre quien dirige y quien canta, y que el propio gesto se modifica según lo que va sonando. Para Varela, buena parte de los manuales de dirección siguen pensados desde el primer modelo, aunque en la práctica cotidiana lo que ocurre se parece mucho más al segundo.
Gus comparte una situación que suele escucharse en coros: la crítica de que un director de orquesta tiene "un gesto lindo" pero que a los coreutas "no les dice nada". Varela responde que esto tiene que ver con la experiencia concreta de haber dirigido coros, no con una diferencia esencial entre dirigir orquesta o coro: quienes tienen trayectoria en ambos terrenos suelen escapar a esa crítica, porque el gesto se forma en la interacción con cada tipo de agrupación.
Buscando una herramienta pedagógica más ágil para enseñar gestualidad, Varela llegó a la obra del coreógrafo Rudolf Laban, quien desarrolló un sistema de escritura y análisis del movimiento. De esa teoría, Varela toma especialmente la idea de "cualidad del gesto": según el tiempo, el peso y el espacio que ocupa, un movimiento puede combinarse en distintos esfuerzos básicos —flotar, deslizar, dar toques, golpear, entre otros—. Para Varela, pensar el gesto en esos términos tan concretos y cotidianos permite comunicar indicaciones expresivas mucho más rápido que la sola imitación: pedirle a alguien que "flote" más el gesto, por ejemplo, en lugar de solo mostrarlo, ayuda a que la persona se apropie del movimiento y no simplemente lo copie.
Aclara además que su propuesta no busca inventar una nueva gestualidad, sino repensar el proceso de aprendizaje de la gestualidad existente, dándole a cada estudiante palabras y sensaciones propias para desarrollarla con mayor compromiso.
Para quien dirige un coro, estas ideas sirven para desconfiar un poco de la idea de que basta con "traducir" la partitura al aire: el gesto se construye con el coro, ensayo tras ensayo, y pensarlo en términos de esfuerzos —pesado o liviano, rápido o sostenido, focalizado o expansivo— da un vocabulario concreto para trabajarlo en la práctica. Quien quiera comentarle algo a Gus sobre este episodio puede escribir a través de gusespada.com/contacto.