#131: Otras 6 herramientas básicas de Técnica de ensayo


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La técnica de ensayo es el conjunto de criterios y recursos que permiten aprovechar al máximo el poco tiempo semanal que un coro pasa junto a su director. Ya se habían presentado seis herramientas básicas en 6 Herramientas básicas de Técnica de ensayo: estudiar la partitura antes de ir al ensayo, planificar qué se quiere lograr, explicar siempre por qué se corta, hablar solo cuando es necesario, chequear que la repetición sea realmente distinta y ser capaz de admitir los propios errores. A continuación, seis herramientas más.

No generar problemas antes de tiempo

Hay dos frases típicas que crean dificultades donde todavía no las hay. La primera es "comencemos y veamos hasta dónde llegamos": no está mal dar la entrada así, pero si eso se repite ensayo tras ensayo, conviene llegar con herramientas puntuales para resolver los problemas ya detectados (un agudo, una textura, una disonancia). De esa manera el coro siente que la responsabilidad de resolver está en sus manos. La segunda frase riesgosa es "esta obra es muy difícil, pero espero que podamos hacerla": si una obra estanca al coro durante muchos ensayos, probablemente esté mal elegida. Aun así, tener repertorio desafiante puede ser positivo si se encara con consignas estimulantes y se explica al coro por qué se trabaja así y qué crecimiento se espera.

No perder tiempo en detalles menores

Quien empieza a dirigir suele escuchar todo al mismo tiempo, lo importante y lo superfluo, y termina pidiendo correcciones que no son prioritarias. La clave es jerarquizar: separar lo que hay que trabajar ya, lo que puede esperar un rato, lo que se deja para el próximo ensayo y lo que se posterga incluso más. Si el coro está leyendo una obra por primera o segunda vez, lo prioritario son las notas, los ritmos y los problemas graves de afinación; la expresión y los detalles de texto pueden esperar.

Consignas claras, precisas y estimulantes

Una consigna clara explica el qué ("con estas notas pasa tal cosa"). Una consigna precisa indica el dónde ("en el compás 23, legato"). Y una consigna estimulante evita la negación: en vez de "no hagan tal cosa", conviene decir "pueden hacer tal otra". Pedir al coro que avise cada vez que se usa la palabra "no" durante un ensayo puede ser un ejercicio revelador y, sobre todo, divertido.

Ser medio esquizofrénico

Mientras se dirige, el gesto y la actitud corporal tienen que transmitir algo inspirador, pero al mismo tiempo el oído debe seguir siendo implacable, escuchando y tomando nota interna de lo que hay que corregir después. El desafío es que una función no cancele a la otra: si el gesto se relaja demasiado, el oído tiende a relajarse también.

Hacer música al menos una vez por ensayo

El ensayo no es un taller mecánico: es también una experiencia estética, algo que se le debe al coro porque sus integrantes cantan porque disfrutan hacerlo. Conviene equilibrar el trabajo técnico intenso con momentos en los que se deja cantar sin interrupciones, avisando algo como "ahora vamos a cantar, salga como salga, y no voy a cortar". El coro suele responder muy bien a esa confianza.

Saber cuándo dejar algo para el próximo ensayo

Hay que desarrollar un sexto sentido para saber hasta cuándo insistir con un problema y cuándo conviene soltarlo. Insistir demasiado puede terminar fijando justamente lo que no se quiere: la memoria muscular del cantante es traicionera. A veces lo mejor es confiar en el coro, dejar que las cosas maduren y retomarlas en el ensayo siguiente.

Estas herramientas, sumadas a las seis anteriores, ayudan a que cada minuto de ensayo se use con más criterio y menos desgaste, tanto para quien dirige como para el coro. Comentarios y preguntas sobre estos temas pueden enviarse a través de gusespada.com/contacto.