La afinación es uno de esos temas que da para escribir varios tomos: hay causas sistemáticas y asistemáticas, cuestiones de oído, de técnica vocal, de repertorio. Pero más allá del origen del problema, existen recursos prácticos de técnica de ensayo (el conjunto de estrategias y ejercicios que se usan durante el ensayo para resolver dificultades musicales) que sirven para trabajar cualquier dificultad de afinación que aparezca en el coro.
La vocalización no tiene que ser solo un momento para ampliar el registro y buscar volumen. Es un buen espacio para empezar a pedir afinación desde los ejercicios al unísono, y también para hacer vocalizaciones a varias voces armando acordes y diferentes tipos de enlaces, incluso enlaces tomados directamente de las obras que se están trabajando. Si el coro no se acostumbra a afinar desde la vocalización, difícilmente lo haga en otro momento del ensayo.
No siempre conviene trabajar con todo el coro junto. Los ensayos parciales por cuerda, o entre dos cuerdas, permiten escuchar mejor los problemas específicos de cada grupo. Incluso en los ensayos con todo el coro conviene, ante cualquier problema de afinación, detenerse a escuchar de a uno, de a dos o de a tres dentro de una misma cuerda: esto ayuda a identificar responsables puntuales y, bien comunicado, aumenta el compromiso de cada cantante con su propio trabajo. También puede armarse un trabajo aparte, antes del ensayo o en otro día, para quienes necesitan más refuerzo, delegado en un asistente o en jefes de cuerda si es necesario.
Pasar la obra de principio a fin o trabajar en bloques grandes suele ser perder el tiempo. Ante un problema puntual, conviene quedarse en el compás exacto, reducir el pasaje al mínimo, identificar la cuerda o cuerdas involucradas y resolver ahí. Después, ir agregando compases de a poco y recién al final retomar la sección completa o la obra entera.
Un problema de afinación puede originarse en el tempo, el ritmo, la tesitura, la armonía, la textura o el texto. Detectar con precisión cuál de estos parámetros lo causa permite elegir la herramienta adecuada:
Si es el tempo o el ritmo: trabajar solo las notas, sin velocidad, y después ir incorporando el ritmo lento hasta llegar al tempo original. Si es la tesitura (agudos que suelen dar más problemas que los graves): transportar el pasaje a una tonalidad más cómoda y subir de a poco por semitonos o tonos hasta la tonalidad original. Si es una disonancia armónica: quitar las voces que generan la tensión, trabajar primero las más consonantes y agregar las disonantes de a poco; también sirve usar calderones sobre los acordes complicados para resolverlos lentamente con todas las voces. Si es la textura: quitar las cuerdas que generan el problema y volver a armar paso a paso. Si es el texto: cantar con las vocales o sílabas correspondientes pero sin consonantes, e incluir el idioma o la velocidad de dicción directamente en los ejercicios de vocalización, incluso meses antes de llevar la partitura al ensayo.
El criterio general es siempre el mismo: identificar el parámetro que origina el problema y la cuerda que lo sufre, quitar ese parámetro (y cuantos elementos molesten para afinar), resolver la afinación buscada y recién después volver a armar todo agregando de a poco lo que se había quitado. Analizar la partitura antes del ensayo, anticipando en qué lugares puede haber dificultades de afinación, ayuda a llegar con los recursos ya pensados.
Estos cuatro recursos permiten abordar cualquier problema de afinación con un método claro en lugar de repetir el pasaje una y otra vez esperando que mejore solo. Comentarios y consultas sobre estos temas pueden enviarse a través de gusespada.com/contacto.