Episodio 209: Música para los ojos y otras historias del madrigal


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La partitura en forma de corazón de Baude Cordier, la palabra "notte" en notas ennegrecidas de Luca Marenzio, la polémica entre Artusi y Monteverdi y el camino de la Lachrimae de Dowland hasta un madrigal inglés.

Qué es la música para los ojos

La música para los ojos (en alemán, Augenmusik) son recursos de notación que se ven en la partitura pero que quien escucha no percibe. Un ejemplo simple: si el texto dice "subo la escalera", el compositor escribe una escala ascendente. Quien mira la partitura se da cuenta del guiño; quien escucha, no necesariamente.

Alrededor de 1400, el compositor francés Baude Cordier escribió una canción de amor, Belle, bonne, sage ("bella, buena y virtuosa"), que está copiada en el Códice de Chantilly. La partitura tiene forma de corazón: arriba, en las dos curvas, está la voz superior, y abajo, el tenor y el contratenor. Esa forma es un juego de palabras con el apellido del compositor, porque Cordier empieza con cor, que en latín quiere decir corazón.

"Notte" en notas ennegrecidas: Luca Marenzio

El musicólogo Alfred Einstein, autor de The Italian Madrigal (1949), consideraba a Luca Marenzio el compositor más aficionado a la música para los ojos. En 1580 Marenzio publicó en Venecia su primer libro de madrigales a cinco voces. Uno de esos madrigales es Dolorosi martir, fieri tormenti, sobre un texto de Luigi Tansillo. El tercer verso dice Ov'io la notte, i giorni, ore e momenti: "donde yo paso la noche, los días, las horas y los momentos".

En la notación de esa época las figuras largas se escribían huecas, como las blancas actuales. En la edición original, la palabra notte (noche) está escrita con notas ennegrecidas, rellenas de negro, en las cuatro voces que llevan ese verso: el canto, el alto, el tenor y el quinto. El bajo no lo canta. Las notas rellenas representan la oscuridad de la noche.

Al pasar a la notación actual, ese detalle se puede perder. Hoy el pulso suele ser la negra, una figura rellena, y la diferencia entre notas blancas y negras ya no se ve igual. Algunas ediciones modernas lo indican con un corchete o con una nota al pie; otras no indican nada. Por eso, si vas a preparar una obra de esta época, te sugeriría tener a mano el facsímil de la edición original junto a la edición que uses. No son difíciles de encontrar.

La polémica sobre cómo ponerle música a un texto

En 1581 Vincenzo Galilei, laudista, teórico y padre del astrónomo Galileo Galilei, publicó en Florencia el Dialogo della musica antica et della moderna (Diálogo de la música antigua y de la moderna). Ahí criticaba que cuatro o cinco voces cantaran al mismo tiempo líneas melódicas distintas con ritmos distintos, porque eso tapaba el texto y no respetaba el ritmo natural de las palabras.

En 1600 Giovanni Maria Artusi publicó en Venecia L'Artusi overo delle imperfettioni della moderna musica (El Artusi, o de las imperfecciones de la música moderna). Ahí criticó varios madrigales de Claudio Monteverdi que todavía no estaban publicados, y los juzgó según las reglas del contrapunto de Gioseffo Zarlino, un teórico reconocido de la época.

Monteverdi publicó esos madrigales en 1605, en su Quinto libro, y en el prefacio anunció un libro que se iba a llamar Seconda pratica, overo perfettione della moderna musica (Segunda práctica, o perfección de la música moderna). En 1607 su hermano, Giulio Cesare Monteverdi, publicó los Scherzi musicali de Claudio con un texto agregado, la Dichiaratione, que explica las dos prácticas. La prima pratica es la polifonía del siglo XVI, con las reglas estrictas del contrapunto. La seconda pratica es la de Monteverdi, y en ella, escribe Giulio Cesare, el texto (lo que él llama la oratione) tiene que ser el señor de la armonía y no su sirviente. En su origen, estos términos se referían a cómo se usaban las consonancias y las disonancias en la composición.

Lachrimae: de una pavana para laúd a un madrigal inglés

John Dowland (1563–1626), laudista y compositor inglés, escribió una pavana para laúd que se llama Lachrimae, "lágrimas" en latín. La pavana es una danza lenta, en compás binario, muy común en el siglo XVI. Las copias más antiguas que se conservan son manuscritos de comienzos de la década de 1590, y la primera edición impresa es de 1596.

Esa pavana se copió y se arregló muchísimo. Según el musicólogo inglés Peter Holman, hay manuscritos e impresos de Lachrimae en nueve países, de Escocia a Italia. Se tocaba en laúd, en teclado y en conjuntos de instrumentos, y compositores como Thomas Morley en Inglaterra o Jan Pieterszoon Sweelinck en los Países Bajos publicaron o escribieron sus propias versiones. A fines de la década de 1590 era una melodía muy conocida. Dowland quedó tan asociado a esta pieza que, probablemente en 1603, en un álbum de firmas en Núremberg, firmó "Jo: dolandi de Lachrimae", algo así como "John Dowland, el de Lachrimae".

En 1600 Dowland publicó en Londres su segundo libro de canciones, The Second Booke of Songs or Ayres. La canción número 2 es Flow, my tears ("fluyan, mis lágrimas"), que tiene la misma melodía de la pavana con un texto en inglés. El laudista Robert Spencer sostuvo que la pieza se escribió primero como obra instrumental y que la letra se agregó después.

En 1599 John Bennet publicó en Londres su primer libro, Madrigalls to Foure Voyces, y ahí está Weep, O mine eyes ("lloren, ojos míos"). En el diccionario Grove, David Brown lo describe como un homenaje a Dowland, basado en parte en Flow, my tears. En el episodio se escucha un fragmento de cada una para compararlas.

Para qué te sirve

Si vas a preparar un madrigal, conocer estos recursos y esta discusión te sirve para dos cosas: buscar en el facsímil lo que la edición moderna no muestra, y entender qué se discutía en la época sobre la relación entre el texto y la armonía. La relación entre música y texto en el Renacimiento es el tema de la clase 37 de No me vengan con el verso, el curso de Gus Espada, director de coro, en gusespada.com. Está a cargo del maestro invitado Oscar Llobet, director de coros argentino radicado en Santa Fe, que analiza obras de John Dunstable, Johannes Ockeghem, John Bennet, Francisco Guerrero, Luca Marenzio, Claudio Monteverdi y Carlo Gesualdo.

Las grabaciones que se escuchan en el episodio son:

  • Baude Cordier, Belle, bonne, sage: Ensemble Tetraktys.
  • Luca Marenzio, Dolorosi martir, fieri tormenti: La Compagnia del Madrigale.
  • John Dowland, Flow, my tears: Emma Kirkby, soprano, y Anthony Rooley, laúd.
  • John Bennet, Weep, O mine eyes: The Hilliard Ensemble.