Una vocalización es el ejercicio con el que se calienta y entrena la voz antes de trabajar el repertorio: escalas, arpegios, patrones melódicos cortos que se repiten en distintos tonos. Cuando todo el coro canta la misma melodía al mismo tiempo, sin dividirse en partes, está cantando al unísono. El siguiente paso, la vocalización polifónica, consiste en tomar esa misma base y repartirla en dos, tres o cuatro voces, para que el calentamiento empiece a trabajar también la afinación en conjunto y la escucha entre partes.
El problema de quedarse solo en ejercicios técnicos es que hay una distancia grande entre vocalizar patrones abstractos y cantar una melodía real, con texto y con la musicalidad de una canción concreta. Por eso conviene usar arreglos —versiones de una canción escritas para coro— dentro de la vocalización: permiten aplicar la técnica que se está trabajando sobre un ejemplo musical real, no sobre un ejercicio aislado.
El video muestra cuatro ejemplos sencillos de arreglos que sirven como vocalización polifónica. La idea no es que se usen tal cual, sino que funcionen como modelo: la misma lógica se puede aplicar para adaptar otras canciones o fragmentos de canciones al momento de vocalizar, eligiendo melodías breves y pasándolas de unísono a dos, tres o cuatro voces según el nivel del coro.
Para quien dirige un coro, esto da una herramienta concreta para que el calentamiento deje de ser un momento aislado de técnica pura y empiece a preparar, con material musical real, la afinación y el trabajo de conjunto que después se necesita en el repertorio.
Dudas, sugerencias o ideas sobre estos arreglos pueden enviarse directamente a través de gusespada.com/contacto.
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