Muchos directores corales cargan con remordimientos: creen que no estudiaron lo suficiente para dedicarse en serio a su profesión, o que son buenos directores pero les falta técnica vocal, o al revés. Otros no se preocupan porque saben que su vocación pasa por otro lado y necesitan vivir de algo distinto. A decir verdad, todos tenemos algún problema, remordimiento o inseguridad, excepto quien se cree perfecto.
El verdadero problema no son los déficits en sí, sino qué se decide hacer con ellos. Las carencias profesionales no definen a nadie como persona: un impresentable que hace muchos cursos termina siendo un impresentable con currículum, y una gran persona que no estudia sigue siendo una gran persona. La ética viene de fábrica o no viene; no se adquiere estudiando.
Hacer cursos, memorizarlos o suscribirse a contenido de formación no hace milagros ni cambia a las personas. El objetivo es más modesto y terrenal: que cada uno tenga un apoyo concreto en la medida en que sienta que lo necesita.
Si la inseguridad de un director pasa por sus gestos al dirigir, el curso de técnica de dirección coral II incluye una clase completa dedicada a la suspensión, el gesto que detiene el sonido del coro en un punto preciso. El curso de técnica de dirección coralII está disponible acá.
Dentro de un ciclo de arreglos de canciones africanas está disponible el arreglo de "Zimbolé". Se puede ver en la Biblioteca.
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Sobre este tema hay 3 cursos online: cursos de Técnica de Dirección.
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