Cómo hacer Arreglos de 15 compases


Arreglos corales
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¿Por qué conviene armar arreglos corales de apenas 15 compases en vez de encarar directamente una obra de 60? Porque hay coros —de adultos mayores, con finalidad social, sin selección previa de cantantes— donde memorizar partes largas es muy difícil. Un ARREGLO es una versión nueva de una canción escrita para coro, y cuando el grupo tiene esas limitaciones conviene tener un repertorio de piezas cortas y sencillas: con el mismo esfuerzo que llevaría montar una sola canción larga se pueden preparar tres o cuatro breves para llegar a una actuación.

Elegir una canción corta

Lo primero, casi obvio, es elegir una melodía de no más de 15 o 20 compases. Como ejemplo sirven tres canciones de música andina: Dolencias, de Ecuador, con música de Víctor Valencia Nieto, de 15 compases; Señora Chichera, anónima, de solo 8 compases con una repetición; y Tinku, de compositor desconocido, que Víctor Jara recopiló de alguien que escuchó cantar y cuyo texto —que suena quechua— fue reconstruido después por quienes se dedicaron a estudiarlo.

Cifrado sencillo

Pocos compases no alcanzan si el cifrado es complicado. En Dolencias, por ejemplo, la armonía se mueve entre re menor, fa mayor, do mayor, mi7 y la menor: pocos acordes, sin sorpresas, con una conducción estable. Ese tipo de movimiento armónico simple es el que permite que cualquier arreglo escrito sobre la melodía resulte fácil de cantar.

Tesitura corta y central

Cuando la melodía tiene mucha extensión —más de una octava o una décima— conviene repartirla entre dos voces en vez de dejarla entera en una sola cuerda. En Dolencias, la parte grave puede quedar en una voz baja (contralto o tenor) y la parte aguda pasar a la soprano, para que ninguna de las dos tenga que estirarse a un extremo que no le resulta cómodo.

Detalles que enriquecen

En un arreglo tan breve cualquier detalle se nota más que en uno largo, porque es casi lo único que llama la atención. Un instrumento distinto (guitarra, flauta, quena), una disonancia intencional entre una voz y el acorde, o alternar la densidad de voces —pasar de las cuatro voces (SATB, es decir soprano, contralto, tenor y bajo) cantando juntas a solo dos, con la contralto haciendo una segunda voz por cuartas debajo de la soprano— le dan color al arreglo sin sumarle dificultad real.

La forma hace la diferencia

La clave para que un arreglo de 15 compases no resulte monótono está en cómo se organiza al cantarlo en una actuación: alternar todo el coro con solistas o cuartetos, dejar alguna estrofa solo con instrumento y una voz, o sacar el texto y dejar una sección vocalizada a dos voces. Con Tinku, que tiene cinco estrofas sobre una única armonización, este recurso permite cantar la canción completa variando la textura en cada vuelta, en vez de repetir siempre lo mismo con todo el coro y perder al público en la tercera repetición.

Estos recursos permiten estirar un arreglo de quince compases —que cantado una sola vez dura apenas treinta segundos— hasta convertirlo en una pieza completa para una actuación, sin exigirle al coro algo que no puede dar.

Para consultas sobre estos arreglos hay un formulario de contacto en gusespada.com/contacto.