[PROGRAMA EXTRA] Ensayar con el coro en cuarentena- sugerencias, plataformas y software


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Cuando empezó el confinamiento por la pandemia, muchos directores se preguntaban si valía la pena seguir en contacto con el coro estando cada uno encerrado en su casa. Más allá de mantener la unidad del grupo o adelantar trabajo para cuando volvieran los ensayos presenciales, lo más importante era aportar una actividad cultural que ayudara a las personas a atravesar el confinamiento, que generaba problemas emocionales serios tanto en niños y adolescentes como en adultos y adultos mayores. La recomendación era trabajar solo con quienes estuvieran dispuestos, sin forzar a nadie ni pretender convocar al 100% del coro.

Dos maneras de armar un ensayo virtual

La primera opción era el ensayo "de ida": el director se conecta por videollamada y hace la relajación, la activación corporal y la vocalización frente a la cámara, y cada integrante repite desde su casa. No hay forma de escucharlos sincronizados, así que conviene silenciar los micrófonos de todos, pero sirve para dar indicaciones generales o hacer repaso de partes por cuerda.

La segunda opción era el ensayo "de ida y vuelta", que solo puede hacerse de manera individual: escuchar a cada integrante, ver cómo tiene la parte, corregir técnica vocal, resolver dificultades puntuales. Con un coro grande esto lleva mucho tiempo, así que conviene organizarlo por cuerdas y, si hay asistentes, dividir el trabajo para cubrir más gente en menos tiempo. Lo ideal era mantener el mismo horario y duración de los ensayos presenciales para no desbordar la agenda propia ni la de los coreutas.

Qué plataformas usar

Zoom era la más usada: permite reunir hasta 100 personas, compartir pantalla y audio (útil para pasar un video, un audio o tocar en vivo con un teclado conectado a la computadora), y en esas semanas había ido corrigiendo varios problemas de seguridad. Se accede desde zoom.us.

Jitsi (https://jitsi.org/jitsi-meet/) era una alternativa menos usada, con menos opciones al compartir pantalla y, según reportaban algunos usuarios, con calidad de conexión más floja. Skype (https://www.skype.com/es/) permitía hasta 50 participantes, requería cuenta de Microsoft y tenía una curva de aprendizaje mayor, pero era más seguro que Zoom. Tanto Zoom como Jitsi podían usarse desde el navegador, sin instalar nada.

Software para preparar el material de estudio

Para escribir las partituras y exportarlas a MIDI, Sibelius era la opción más práctica —hay un Curso de sibelius para aprender a usarlo—, y MuseScore la alternativa gratuita (Curso de Musescore). Con cualquiera de los dos se puede escribir la partitura completa, con texto, y exportarla a MIDI o MP3 para que cada integrante estudie en su casa.

Para quienes tenían dificultad para imaginar cómo poner la letra sobre un MIDI, el Vocaloid de Yamaha reproducía la partitura con voces sintetizadas cantando el texto. Si el MIDI se exportaba desde Sibelius, la letra ya venía incluida; si venía de otro programa, había que escribirla dentro del Vocaloid. La asociación de directores de coros de Santa Fe subía tutoriales sobre cómo usarlo, hechos por un maestro director de coros de Venado Tuerto, en su página de Facebook: https://www.facebook.com/adicofesantafe.

Los videos con cuadraditos: aspectos técnicos y musicales

Esos videos donde se ve a cada integrante del coro cantando en su propio recuadro se pueden armar de forma casera o encargarlos a un profesional. Para la imagen, en Windows el programa más usado era Adobe Premiere, y en Mac el Final Cut. Había un tutorial en YouTube muy claro sobre cómo hacerlo: https://youtu.be/XW1aWXXGyJ0. Para el audio, separarlo del video y editarlo aparte da mejor calidad; en Windows sirve Adobe Audition o el gratuito Audacity, y en Mac el GarageBand o el Logic.

Dos factores determinan si el resultado final suena bien. El primero son las grabaciones que envía cada cantante: hace falta una pista base (una voz guía, un instrumento o un audio) para que todos canten sobre lo mismo y se puedan sincronizar después. A cada integrante conviene pedirle buena luz, un plano definido (rostro, medio cuerpo o cuerpo entero), cuidar la expresión facial y corporal, evitar ruidos de fondo, cantar con precisión sobre la pista y grabarse escuchándola con auriculares para que no se filtre en el audio final. Cuanta menos edición necesite el sonido enviado, más natural va a sonar la voz.

El segundo factor es la dificultad de la obra elegida. Como el coro no está ensayando de forma presencial, no hay manera de ajustar afinación, ritmo o expresión como en un ensayo normal, así que conviene elegir algo más sencillo que lo que el coro suele cantar habitualmente, sobre todo para el primer intento. Preparar la partitura con todos los matices y articulaciones posibles ayuda a que el estudio individual sea más musical, ya que van a estar repitiendo lo que toca una máquina.

Todo este trabajo —ensayos virtuales bien organizados, plataformas elegidas con criterio y videos preparados con cuidado— le sirve a cualquier director para no perder el vínculo con su coro en un momento en que juntarse presencialmente no era posible, y para llegar a la vuelta de los ensayos con el grupo motivado y con trabajo adelantado. Más materiales y cursos, en gusespada.com.