La dirección coral aplicada al aula- con Elisabeth Guerra


Técnica de dirección
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¿Qué herramientas de la dirección coral puede usar un docente de música que no dirige un coro, sino que enseña una canción en una clase o prepara a los chicos para cantar en un acto escolar? Ese es el eje de la conversación con Elisabeth Guerra, directora de coros y docente de la Universidad Nacional de Cuyo.

En el curso Historia de los Grupos Vocales en Argentina I, a cargo del maestro riojano Camilo Matta, se analiza el final de la década de 1950 y la influencia del jazz en los grupos vocales, con ejemplos como los Mills Brothers, la aparición de Huanca Huá con el Chango Farías Gómez y la repercusión internacional de Cinco Latinos.

La mayoría de las carreras que forman profesores de música incluyen al menos una materia de dirección coral y un par de años de práctica coral. Pero esa formación suele orientarse a que el futuro docente pueda armar un coro de niños en la escuela o dirigir un coro de padres. Rara vez se enseña a usar herramientas de dirección coral en la clase de música propiamente dicha, cuando se enseña una canción o se prepara a los alumnos para cantar en público.

Elisabeth Guerra, directora de coros de Mendoza y suscriptora de gusespada.com, trabaja justamente en ese cruce. Es egresada de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo, en el profesorado de Música con especialidad en dirección coral. Durante 30 años dirigió el Coro de Niños de la Ciudad de Mendoza, donde empezó como preparadora vocal e instrumentista y luego, tras la partida de las fundadoras Mónica Pacheco y Roxana Muñoz, quedó como directora. En paralelo, es docente en la misma facultad, en las cátedras de Dirección Coral y Audioperceptiva.

Al asumir la dirección del coro de niños, Guerra tuvo que definir un perfil propio para el grupo, distinto de otros referentes de la tradición coral mendocina. La base la había dejado Mónica Pacheco, con un enfoque lúdico y un repertorio cercano al universo sonoro de los chicos: canciones infantiles conocidas, con arreglos propios. Un punto de quiebre fue la llegada a Mendoza, en 1992, del director finlandés Erkki Pohjola, que mostró una forma distinta de presentar al coro de niños en escena: los chicos tenían que divertirse arriba del escenario. A partir de esa idea, Guerra fue incorporando movimiento, percusión corporal y repertorio de música latinoamericana, siempre con la voz como protagonista.

Elisabeth Guerra

Ese recorrido la llevó a pensar qué elementos de la dirección coral puede tomar un docente de música para el aula. En la Facultad de Artes de Mendoza existían dos recorridos distintos: la licenciatura en Dirección Coral y el profesorado, que hasta hace unos años cursaban juntos la misma materia de primer año, centrada en técnicas de dirección pero sin ninguna conexión con el trabajo real de un docente en una escuela. Frente a ese problema, armaron una materia aparte, pensada específicamente para el futuro profesor de música.

Qué se trabaja en esa materia

Las diferencias vocales según la edad. No es lo mismo trabajar con un niño de primero o segundo grado que con un adolescente: las posibilidades vocales cambian bastante entre un grupo y otro, y el docente tiene que reconocer esas diferencias para adaptar su trabajo.

La detección temprana de problemas vocales. Parte de la formación apunta a que los futuros docentes desarrollen la escucha necesaria para detectar una posible patología o dificultad vocal en un niño o adolescente, de manera de poder derivarlo a tiempo.

El repertorio adecuado para el aula. Qué tipo de canciones puede abordar un docente en una clase de música, y qué puede tomar de la manera de trabajar de un director de coro para aplicarlo ahí.

La gestualidad como herramienta de enseñanza. Un ejemplo concreto: entrenar a los docentes para economizar gestos al enseñar una canción, incluso en un unísono simple, de manera que ese gesto ayude realmente al aprendizaje en lugar de sumar información de más.

Estas herramientas —conocer las diferencias vocales por edad, saber detectar dificultades a tiempo, elegir bien el repertorio y economizar la gestualidad— no reemplazan la formación de un director de coro, pero le dan al docente de música recursos concretos para trabajar mejor con los chicos en el aula, más allá de que tenga o no un coro armado en la escuela.