Hay una manera de cantar que no es la del coro, ni la del solista, ni la del conjunto folclórico: el grupo vocal. Tuvo en la Argentina una historia larga y muy nutrida, y sin embargo casi no está contada. «Historia de los Grupos Vocales en Argentina I», a cargo de Camilo Matta, reconstruye sus orígenes en cuatro clases, con las grabaciones sobre la mesa, desde los antecedentes de los años cuarenta hasta el final de los sesenta.
Los primeros grupos aparecen por dos vertientes distintas que terminan cruzándose. Una es la de los conjuntos tradicionalistas, que cantaban a dos, tres y cuatro voces con repertorio tradicional y acompañamiento de guitarras, arpa o piano: los Hermanos Ábalos, santiagueños; los Hermanos Abrodos; los Peralta Dávila; Carlos Montbrun Ocampo con su conjunto Alegres Fiestas Gauchas, sanjuanino y compañero de ruta de Buenaventura Luna. La otra vertiente son músicos de formación académica que venían del canto coral y empezaron a juntarse en grupos más chicos.
Sobre esa base hay un dato de contexto que explica el fenómeno: la radio. En las décadas del cuarenta y del cincuenta, Radio Belgrano, Splendid y El Mundo llevaban la música desde Buenos Aires hasta los lugares más apartados del país. Los artistas del interior viajaban a Buenos Aires buscando una carrera, y esa misma radiofonía devolvía hacia las provincias el conocimiento de autores, compositores y arregladores de todo el país. Fue también la época de una migración interna muy grande.
La segunda clase entra por una influencia externa concreta. The Mills Brothers, uno de los grupos vocales emblemáticos de los años cuarenta y cincuenta, llegaba a la Argentina en discos y era admirado por los músicos de acá. Entre quienes lo escuchaban estaban los futuros arregladores y directores de los grupos vocales argentinos: los Gómez Carrillo, Tito Francia con Los Contemporáneos en Mendoza, y un muy joven Chango Farías Gómez.
De esa escucha sale una idea que cambia todo: trasladar ese swing armónico a una formación vocal que cantara música argentina. Los Farías Gómez, emparentados con los Gómez Carrillo y de origen santiagueño, vivían en San Isidro, y de ahí salieron Los Huanca Huá, un grupo que atraviesa toda esta historia. De ese mismo círculo salieron otras figuras del movimiento, como Hernán Figueroa Reyes.
La tercera clase vuelve sobre la línea folclórica, que reaparece a fines de los cincuenta con nombres que iban a durar décadas. Los Chalchaleros cantaban a cuatro voces activas, con dos voces llevando la melodía y dos haciendo la segunda, más guitarras y bombo.
Los Fronterizos, también salteños y de la misma época, muestran la diferencia conceptual con claridad. Lo primero que se destaca son los timbres particulares de sus integrantes, y después una decisión técnica: Eduardo Madeo, el tenor, canta permanentemente por encima de la melodía. Con esa tercera voz arriba se arman acordes más ricos que los que permiten las terceras y las sextas de la disposición anterior. Es un cambio pequeño en la escritura y enorme en el resultado.
La cuarta clase llega a una década de cambios que no dejaron nada intacto: el mayo francés, la irrupción de los Beatles, y en la literatura el momento de Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Vargas Llosa, Daniel Moyano y Juan Carlos Onetti. Todo eso atravesaba lo que un músico intentaba hacer.
De la región de Cuyo aparece entonces uno de los conjuntos más innovadores de toda la historia: Los Andariegos. Empezaron en Mendoza con un sonido tradicional, con la influencia del folclore cuyano, y fueron agregándole al tratamiento armónico y guitarrístico condimentos nuevos hasta volverse un grupo vocal en sentido pleno. Su formación más estable fue la de Cacho Ritro como primera voz, Raúl Mercado en la segunda y en aerófonos andinos, Agustín «el Negro» Gómez —uno de los grandes guitarristas de la música popular argentina— y Alberto Sara como barítono y guitarrón. Los cuatro eran instrumentistas y arregladores.
Este primer curso da el mapa de dónde viene esta forma de cantar y por qué suena como suena: qué aportó la tradición, qué aportó el jazz vocal, qué cambia cuando la tercera voz se pone arriba de la melodía. Para un director o un arreglador, es el contexto que permite entender qué está escuchando cuando escucha un arreglo de música popular argentina a varias voces. La historia sigue en los cursos II y III.
Grupos representativos analizados:
Cuarteto Gómez Carrillo
Tito Francia y el Cuarteto los Contemporáneos
Grupos representativos analizados:
The Mills Brothers
El Chango Farías Gómez y Los Huanca hua
Los Cinco Latinos
Grupos representativos analizados:
Los chalchaleros
Los Fronterizos
Los Nombradores
Grupos representativos analizados:
Los nocheros de Anta
Los Andariegos
Los Trovadores del Norte
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