¿Se pueden meter dos canciones distintas dentro de un mismo arreglo coral? Sí, y Camilo Matta lo hizo con dos que hablan exactamente de lo mismo desde veredas opuestas. Cuando dos melodías independientes suenan juntas y encajan armónicamente de principio a fin, eso se llama quodlibet; este arreglo no lo es en sentido estricto —las canciones se alternan y solo se superponen sobre el final—, pero trabaja con la misma idea: dos textos distintos conviviendo en una sola pieza.
Pal que se va, de Alfredo Zitarrosa, es de 1966: una milonga en la que un padre despide al hijo que se va del pueblo a la ciudad y le pide que no se olvide del pago. She's Leaving Home, de los Beatles, apareció un año después en Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band: una chica se va de su casa un miércoles a las cinco de la mañana, sin avisar, y sus padres se despiertan con una nota sobre la mesa.
La misma situación —un hijo que deja el hogar— contada desde el afecto en una canción y desde el reproche en la otra.
Ahí está la genialidad del arreglo, y también su problema práctico. Cuando dos textos con intenciones opuestas se superponen, el coro tiene que decidir en cada compás cuál de los dos está adelante, y esa decisión no está escrita en la partitura.
En la clase 30 de No me vengan con el verso recorremos el arreglo con la partitura a la vista: qué versos eligió Camilo Matta de cada canción y cuáles descartó, cómo resuelve los pasajes en que las dos suenan a la vez, y por qué la tensión no deja de crecer desde los primeros compases hasta el final. Es el trabajo que Gus Espada, director de coro, propone en todo el curso: leer el texto antes de leer las notas.
Entender por qué un arreglador se queda con un verso y deja afuera otro es lo que te permite dirigir un arreglo en lugar de solamente ejecutarlo.
Sobre este tema hay 7 cursos online: cursos de Estudio y análisis.
Más sobre Relación texto/música: