Es una de las canciones de borrachos más antiguas que se conocen, y casi todos los coros que la cantan creen que es de Pierre Attaingnant. No lo es: Attaingnant fue el editor que la imprimió en París a mediados del siglo XVI, pero el compositor del Tourdion sigue siendo anónimo.
Lo que sí le pertenece a esa edición es un detalle que casi nadie aprovecha al cantarla: el texto completo, con una particularidad rarísima para la época —cada voz canta palabras distintas, no la misma frase repartida en cuatro partes.
Ese texto, si uno sigue sus rimas con atención, guarda una pista sobre cómo sonaba el francés hace cinco siglos, algo que no tiene nada que ver con cómo se pronuncia hoy esa misma lengua.
Hay algo más: el Tourdion es una obra brevísima, apenas un minuto de música, y sin embargo tiene que transmitir una borrachera convincente arriba del escenario. La clase 26 de "No me vengan con el verso" —el curso online de Gus Espada, director de coro, sobre la relación entre texto y música coral— analiza cómo la melodía y el ritmo imitan el mareo del vino, reconstruye la pronunciación histórica a partir de las rimas del poema, y propone varios recursos concretos para que una pieza tan corta funcione en un concierto real.
Gus dicta este curso en gusespada.com y también el Entrenamiento Auditivo en eacoreutas.com.