Este es un texto invitado de la Lic. María Emilia Puebla, directora coral con diecisiete años de experiencia al frente de coros vocacionales.
La actividad coral se desarrolla en grupos humanos muy distintos entre sí: coros institucionales o independientes, agrupados por franja de edad o con edades mixtas, femeninos, masculinos o mixtos, con un perfil de repertorio definido, profesionales o vocacionales. Esa variedad de grupos genera, a su vez, una lista de desafíos concretos para quien dirige:
- Diversidad de edades (niños, adolescentes, adultos, adultos mayores).
- Diversidad de intereses y objetivos, tanto del grupo como de la institución que lo contiene, si se trata de un coro institucional.
- Diversidad de gustos musicales y estéticos.
- Diversidad de tiempos de atención y dispersión.
- Variedad en los tiempos de asimilación y aprendizaje de nuevos conceptos o herramientas técnico-vocales.
- Diversidad de niveles de abstracción, conocimientos y vivencias previas.
- Variedad de niveles de experiencia y conocimientos musicales.
- Distintas etapas de desarrollo o madurez vocal y técnica.
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Conocer al grupo permite seleccionar un repertorio adecuado a sus posibilidades musicales, pero también que entusiasme y motive el desafío de aprenderlo. No es lo mismo liderar un grupo de niños que uno de adultos mayores: las herramientas profesionales necesarias cambian según la edad mayoritaria del coro. Consultar bibliografía de psicología y dinámicas de grupo, e incluso a profesionales de esas áreas, ayuda a definir el camino a seguir al dirigir un coro nuevo.
Desde lo humano, es necesario procurar un espacio de diálogo constante, estar atento a las necesidades e inquietudes del grupo, promover el respeto entre pares y con el director, y establecer pautas de convivencia y solidaridad.
Según la edad mayoritaria del grupo se plantean las dinámicas de ensayo y el plan de trabajo a corto, mediano y largo plazo, con objetivos y metas claras. Los momentos de encuentro y charla entre integrantes y con el director, así como actividades extra-musicales —una reunión o una salida grupal—, ayudan a fortalecer el grupo desde las relaciones humanas.
Cuanto más se conoce a los integrantes, más se pueden capitalizar sus valores asignando roles dentro del grupo: tareas administrativas, planificación de eventos, acompañamiento musical o refuerzo vocal, entre otros.
Es necesario trabajar para lograr un punto de equilibrio entre los objetivos artístico-musicales del director y las expectativas e intereses del grupo. A partir de ese equilibrio resulta más sencillo llegar a un objetivo común y crecer como coro. Un grupo con buena conexión entre sus miembros y buen clima de trabajo concreta sus objetivos de forma más natural y fluida.
Cada coro es único y no hay recetas para conducirlo: está en la observación, el estudio y la flexibilidad del director, tanto como músico como persona, la posibilidad de afianzar y hacer crecer cada grupo.
María Emilia Puebla es Licenciada en Dirección Coral egresada de la Universidad Nacional de Cuyo, con diecisiete años ininterrumpidos de labor artística como directora de coros vocacionales de todas las edades, cantante y preparadora vocal de diversos elencos corales en Mendoza y Córdoba. Ejerce la docencia en el Conservatorio Superior de Música "Félix Tomás Garzón" UPC y en la Tecnicatura Superior en Dirección Coral del ISEAM Domingo Zipoli. Dirige el Coro del CEPRAM (Centro de Promoción del Adulto Mayor), el Coro Juvenil Femenino del ISEAM Domingo Zipoli y el Coro del Banco de la Provincia de Córdoba.
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