Tip de preparación vocal para coros #1:


Tips
img

No existe una única técnica de canto correcta: hay tantos enfoques como profesores de canto, cada uno con su propio vocabulario, sus propios ejercicios y sus propias prioridades. Esto no es un problema en sí mismo, pero sí plantea una pregunta concreta para cualquier coro: ¿quién se ocupa de la preparación vocal? Puede ser un profesor o profesora de canto especializado, contratado para ese fin, o puede ser el propio director el que dirija los ejercicios de vocalización, que son los ejercicios técnicos —escalas, arpegios, sirenas, trabajo de resonancia, respiración— que se hacen antes o durante el ensayo para preparar la voz.

Cualquiera sea el caso, hay algo que no es opcional: el director necesita tener conocimientos propios de técnica vocal. No alcanza con delegar ese trabajo en otra persona y desentenderse del tema, porque el director es quien va a dirigir el repertorio, y ahí es donde entra en juego la transferencia técnica: la capacidad de trasladar lo que se trabajó en los ejercicios de vocalización al canto real de una obra. Esa transferencia no ocurre sola. Un coro puede vocalizar de manera impecable y, apenas empieza a cantar la partitura, perder toda esa base técnica porque nadie tradujo esos aprendizajes al contexto concreto de la obra: a sus saltos melódicos, a su tesitura, a sus exigencias de afinación o de dinámica.

Por eso el director necesita entender qué está pasando técnicamente en la voz de sus cantantes, aunque no sea él quien diseñe los ejercicios de vocalización. Ese conocimiento le permite, durante el ensayo del repertorio, señalar con precisión cuándo un problema de afinación o de color vocal es en realidad un problema técnico, y guiar al coro para que aplique ahí lo mismo que trabajó en la entrada en calor. Sin ese puente, la preparación vocal y el repertorio quedan como dos mundos separados que nunca terminan de conversar.